Abu Musab al-Zarqawi, de 39 años, era el insurgente más buscado de Irak y un personaje asociado con una serie de atentados con bomba, asesinatos y la decapitación de rehenes.
Su nombre empezó a ser conocido internacionalmente en los meses previos a la invasión de Irak, cuando Estados Unidos señaló que su presencia en ese país era una prueba irrefutable de los vínculos del régimen de Saddam Hussein con al-Qaeda.
Desde entonces, al-Zarqawi se convirtió en el enemigo número uno de las autoridades y adquirió mayor notoriedad a través de una serie de videos y mensajes por internet en los que exaltaba el uso de la violencia para expulsar a las fuerzas extranjeras de Irak.
Pero sus actividades, ya sea como responsable directo o como instigador, no se limitaron a las fronteras iraquíes.
Había sido sentenciado a muerte en ausencia por tribunales jordanos, que lo habían acusado de planificar ataques contra blancos estadounidenses e israelíes en el reino.
En España se investigaba la posibilidad de que hubiese estado vinculado a los atentados del 11 de marzo de 2004, que cobraron la vida de 191 personas.
Protegido
Así aparecía Zarqawi en uno de los carteles de "se busca".
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Nacido en Jordania en 1967, su nombre de familia era Ahmed Fadeel al-Khalayllay y era hijo de una familia pobre sunita que se había establecido en el pueblo industrial de Zarqa.
Según los analistas, al prófugo no le faltaban amigos: venía de una tribu beduina llamada Beni Hassan, cuyo territorio atraviesa varias fronteras del Medio Oriente moderno.
Estados Unidos ofrecía US$25 millones por cualquier información que pudiera llevar a la captura o a la muerte de Zarqawi.
La recompensa original por su cabeza fue incrementada a principios de 2004 después de que las autoridades estadounidenses interceptaron una carta que, según dijeron entonces, confirma que trabaja con al-Qaeda para expulsar a Estados Unidos de Irak.
Pero ésta no fue la primera vez que se le ha vinculado a la red de Osama Bin Laden.
En vísperas de la guerra contra Irak, en febrero de 2003, el Secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, le dijo a Naciones Unidas que Zarqawi era un asociado de Bin Laden.
Zarqawi y Bin Laden
A Zarqawi lo consideraban responsable e instigador de una ola de violencia y brutalidad en Irak.
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No obstante, algunos analistas cuestionaron la veracidad de esa teoría, basándose en la rivalidad histórica entre Zarqawi y Bin Laden.
Ambos ganaron prominencia como "árabes afganos", dirigiendo a los combatientes extranjeros en la "jihad" contra las fuerzas soviéticas en Afganistán durante la década de los 80.
Se sabe que después de la derrota de los soviéticos Zarqawi retornó a Jordania donde pasó siete años en la cárcel, acusado de conspirar para derrocar la monarquía e instaurar un califato islámico.
Poco después de su liberación, huyó del país.
Jordania lo juzgó en ausencia y lo sentenció a muerte por presuntamente planear ataques contra turistas estadounidenses e israelíes.
Santuario
Se cree que su estrategia era crear una guerra sectaria para minar la autoridad del gobierno chiita, apoyado por EE.UU.
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Según los servicios de inteligencia occidentales, Zarqawi buscó refugio en Europa.
Las fuerzas de seguridad alemanas descubrieron más tarde una célula militante que alegaba que Zarqawi era su líder.
Los miembros de la célula también le dijeron a los interrogadores alemanes que su grupo era "especialmente para jordanos que no se querían unir a al-Qaeda".
Según el informe de los servicios de inteligencia de Alemania, eso no concordaba con la información que tenía Estados Unidos.
La conexión kurda
La siguiente escala en el itinerario de Zarqawi fue su antiguo campo de batalla: Afganistán.
Aquí instaló un campo de entrenamiento en la ciudad de Herat, cerca de la frontera con Irán, donde entre otras cosas la gente aprendía la fabricación y uso de gases venenosos.
Fue durante ese período que Zarqawi se había vuelto a reencontrar con al-Qaeda.
Se cree que en 2001 huyó hacia tras perder una pierna durante un ataque con misiles de EE.UU. a su base en Afganistán.
Oficiales estadounidenses indican que escogió Irak porque al-Qaeda se lo pidió y que estableció vínculos con Ansar al-Islam -un grupo de islamistas kurdos del norte del país.
Estatregia sectaria
EE.UU. lo consideró desde el principio como uno de los hombres más peligrosos.
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En 2003 fue identificado como el ideólogo de una serie de ataques mortales, desde Casablanca en Marruecos hasta Estambul en Turquía.
Pero es en Irak donde pareció estar más activo.
El asesinato del clérigo chiita, Ayatolá al-Hakim junto con más de 50 fieles, en la ciudad santa de Nayaf, fue uno de los atentados más sangrientos que marcaron el inicio del recrudecimiento de la violencia.
Hoy, los atentados son un hecho cotidiano en esa nación y ya sea que Zarqawi era el responsable de ellos o no, lo cierto es que Estados Unidos lo veía como uno de los principales obstáculos para la paz y el progreso en el país.