Ex soldados han estado enfrentándose con el ejército.
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La capital de la ex colonia portuguesa Timor Oriental se ha convertido en un campo de batalla entre fuerzas gubernamentales y soldados rebeldes mientras Australia prepara el envío de tropas para sofocar los disturbios.
El canciller timorés, José Ramos Horta, reconoció que su gobierno "no puede controlar la situación".
Las autoridades australianas informaron que sus efectivos militares podrían desembarcar en Dili este jueves para ayudar a poner fin al peor brote de violencia en el país desde su independencia de Indonesia en 1999.
Australia encabezó una fuerza de paz de la ONU hace siete años para poner fin a la violencia desatada tras un referéndum en el que los timoreses optaron por independizarse de Indonesia.
Portugal igualmente acordó enviar fuerzas paramilitares.
Cuestionamiento neocelandés
Sin embargo la primera ministra neocelandesa, Helen Clark, se pronunció escéptica y dijo que no enviaría fuerzas hasta que sean aclarados los objetivos de la misión.
Decenas de miles huyeron de la violencia en Dili.
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El gobierno en Dili pidió ayuda externa luego de una serie de disturbios perpetrados por ex soldados descontentos por haber sido destituidos tras una huelga.
Casi 600 de los 1.400 efectivos del ejército se declararon en huelga en marzo para reclamar mejores condiciones laborales.
La violencia se incrementó y cinco personas murieron en enfrentamientos en abril. Decenas de miles de personas huyeron de Dili bajo el temor de renovados disturbios.
Esta semana las tensiones se elevaron nuevamente con la muerte de tres personas desde el martes. Dili ha sido el escenario de tiroteos durante los últimos tres días.
Corresponsales de la BBC señalaron que la polémica se ha convertido en un punto clave de los argumentos de la disidencia en Timor Oriental, que también se queja de otros problemas como el desempleo entre los más jóvenes.