Los sectores conservadores en EE.UU. pugnan por más énfasis en los controles.
|
A principios de mayo los líderes del Senado, el republicano Bill Frist y el demócrata Harry Reid, anunciaron un acuerdo de principio entre sus dos partidos para aprobar la reforma de ley de inmigración.
El anuncio destrabó la discusión que había quedado bloqueada cuando un acuerdo similar no logró concretarse en la votación final antes del receso de Semana Santa.
Ese consenso se basó en el texto presentado en aquella ocasión por los senadores republicanos Mel Martinez y Chuck Hagel. A su vez, la propuesta Hagel-Martínez se nutrió de una iniciativa presentada por Edward Kennedy y George McCain.
Los senadores acordaron que antes del 27 de mayo aprobarían la ley que incluirá una vía para la legalización de parte de los 12 millones de indocumentados que se calcula que viven en EE.UU. y un programa de visas para trabajadores temporales.
Además acordaron reducir a 20 las más de 150 propuestas de enmiendas que estaban pendientes y que habrían prolongado el debate.
Proceso de enmienda
Se presentaron mociones para limitar, y en algunos casos, eliminar la posibilidad de la legalización. Sin embargo, no prosperaron, lo que mostró que los senadores estaban dispuestos a cumplir el compromiso original.
 |
HACIA LA REFORMA
Diciembre de 2005: Una versión de la Cámara de Representantes eleva a la categoría de falta criminal la inmigración ilegal.
25 de mayo los líderes del Senado aprueban una reforma que incluye una vía para la legalización de parte de los 12 millones de indocumentados.
Ambos textos deberán negociarse y fundirse en una versión final para presentarla al presidente George Bush.
|
Las que sí prosperaron fueron las enmiendas para reforzar la seguridad fronteriza, como la polémica autorización para ampliar muros en la frontera con México.
De esta manera, la versión del Senado buscaba satisfacer a los sectores conservadores que piden más énfasis en los controles.
También la acercó al texto aprobado en diciembre por la Cámara de Representantes, que no prevé la legalización de los indocumentados, y, por el contrario, enfatiza las medidas de protección en la frontera, con previsiones para un muro de 1.200 kilómetros, el doble del decidido por los senadores.
La versión de la Cámara de Representantes eleva a la categoría de falta criminal la inmigración ilegal, actualmente considerada como una ofensa civil. También criminaliza a quienes presten ayuda a indocumentados, incluso organizaciones humanitarias.
Sólo versiones
Pero se trata de versiones de la ley de inmigración. Lo que aprobaron los senadores no es tampoco definitivo y deberá armonizarse en un sólo texto con el de los representantes.
Si las dos cámaras llegan a un acuerdo, la versión definitiva será presentada al presidente Bush .
|
El proceso de negociación se conoce como "comité" y de él saldrá una versión definitiva de ambas cámaras que será la ley que se presente al presidente George Bush para su firma. Eso en caso de que ambas cámaras lleguen a un acuerdo.
Si no, el actual Congreso cerrará funciones y la reforma quedará frustrada. Todo lo hecho hasta ahora habrá sido en vano y en el próximo parlamento tendrá que volver a recorrer desde el principio el difícil camino de formación de leyes.