El atentado suicida en la ciudad israelí de Tel Aviv durante el festival judío de Pascua ha provocado la condena internacional.
La explosión es el primer atentado suicida en Israel desde enero.
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Al menos nueve personas fallecieron y 50 resultaron heridas tras la explosión en un puesto de comida cuando la calle se hallaba repleta de gente.
El grupo militante Yihad se responsabilizó del atentado. Horas más tarde un helicóptero artillado israelí disparó un misil contra un taller metalúrgico en la ciudad de Gaza. El ataque no dejó víctimas.
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, reclamó al nuevo gobierno palestino integrado por el grupo militante Hamas, que asuma una postura clara en contra de actos de terrorismo injustificables.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad, el embajador israelí, Dan Gillerman, acusó a algunos de los líderes árabes de haber formulado declaraciones de guerra.
Al mismo tiempo, el observador palestino ante la ONU, Ryad Manxsour, acusó a Washington de proteger la agresión israelí.
Advertencia de EE.UU.
Mientras, Estados Unidos advirtió al gobierno de Hamas contra la defensa de "actos terroristas".
El portavoz del gobierno estadounidense, Scott McClellan, calificó el atentado de "un despreciable acto de terror" y afirmó que la Autoridad Palestina es responsable de prevenir ese tipo de ataques.
La bomba estalló cuando la calle se hallaba llena de gente.
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La Casa Blanca indicó que se había percatado de reacciones "de parte de varios grupos terroristas palestinos, incluyendo a Hamas, que defienden o hasta aplauden los actos barbáricos de terror cometidos en Tel Aviv".
"La defensa o el patrocinio de actos terroristas de parte de funcionarios del gabinete palestino tendrá los efectos más graves en las relaciones entre la Autoridad Palestina y todos los estados que buscan la paz en el medio oriente", afirmó el portavoz.
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, condenó el atentado diciendo que iba en contra de los intereses de los palestinos.
Sin embargo, la organización Hamas declaró que el ataque fue una respuesta legítima a la "agresión" israelí.
Por su parte, el canciller británico, Jack Straw, dijo que el atentado era un "acto terrorista sin sentido y totalmente injustificado".
El grupo palestino Yihad Islámica dio a conocer un video en el cual nombra a Samid Hamid como el atacante.