Un soldado de EE.UU. dispara contra insurgentes en Ramadi.
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Militares de Estados Unidos se vieron envueltos en dos intensas batallas este lunes en Irak, con un saldo de al menos cinco rebeldes muertos y un miembro del ejército iraquí herido.
Un portavoz militar de EE.UU. dijo que no hubo bajas entre sus filas, pero reconoció que los combates fueron prolongados y complejos.
En Ramadi, al oeste de la capital, Bagdad, un grupo de insurgentes atacó varias posiciones estadounidenses en forma simultánea con coches bomba, mortero, granadas autopropulsadas y armas cortas.
Los soldados rechazaron la ofensiva tras 90 minutos de un tiroteo sin pausa.
Aparentemente los atacantes intentaban tomar el edificio gubernamental de Ramadi.
El capitán de Infantes de Marina Andrew Del Gaudio dijo a la agencia de noticias AP que los soldados dispararon contra dos coches bomba que se dirigían a volar el centro del gobierno.
"Toda una batalla"
Patrulla en Ramadi tras los combates.
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En el distrito de Adhamiya, en una zona sunita al norte de Bagdad, los militares estadounidenses debieron acudir en apoyo de sus pares iraquíes.
Se desarrolló "toda una batalla", según afirmó un portavoz estadounidense, con una duración de siete horas.
Unos 50 rebeldes se lanzaron contra un puesto de las fuerzas de seguridad locales.
Y en Bagdad se hallaron 12 cuerpos, los cuales hasta el momento no han sido identificados.
Cientos de restos fueron recuperados en los últimos dos meses, presumiblemente víctimas de la violencia sectaria que va en aumento.
Los combates del lunes se produjeron tras un domingo violento en varias zonas del país, que dejó un saldo de al menos 30 muertos.