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Carlos Chirinos
BBC, Washington
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Las banderas han estado presentes en las muchas marchas.
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En una reciente manifestación de inmigrantes frente al Capitolio de Washington uno de los organizadores pedía en español y con cierta urgencia en su voz no llevar otra bandera que la de EE.UU.
Muchos asistentes ondeaban las de sus países, la mayoría eran mexicanas. Quizás el orador anticipaba el revuelo que se iba a generar en el de por si caldeado debate sobre la reforma de ley de inmigración que considera el Senado por estos días.
El pedido no tuvo mayor éxito y las banderas han seguido estando presentes en las muchas marchas escenificadas por quienes reforman en la ley.
En programas radiales de participación algunos ciudadanos expresan sentirse ofendidos por la presencia de banderas extranjeras, y se preguntan por qué si los manifestantes quieren pertenecer a esta sociedad muestran lo que les parece una "actitud separatista".
"Quema una bandera mexicana"
Las banderas se han convertido en punto de honor en el complejo debate sobre la inmigración, sus efectos negativos o positivos y la forma cómo controlarla. Un debate en el que se deja sentir a veces cierta xenofobia.
"Quema una bandera mexicana (...) Coloca una al revés en tu ventana y diles que regresen de donde vinieron. Y si te parece un poco xenofóbico pregúntate por qué los xenófobos de México ondean su bandera en tu país" recomendaba a sus escuchas, el presentador de radio Michaell Savage.
En el debate sobre inmigración se deja sentir a veces cierta xenofobia.
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Savage se autodefine como un "conservador derechista" y tiene un programa que llega a unos 8 millones de oyentes a través de unas 400 estaciones de radio.
Un poco menos al extremo político y más dentro de los medios mayoritarios, está Lou Dobbs, cuyo programa diario en CNN tiene secciones fijas sobre seguridad y fronteras que tienden a fundir ambos asuntos en uno sólo.
Durante la cumbre México-EE.UU.-Canadá de Cancún, Dobbs planteó el tema de las banderas a Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional La Raza, una organización de defensa de derechos de hispanos con sede en Washington.
Cuando Murguía comparó las banderas mexicanas a un sentido de orgullo nacional similar al que exhiben los irlandeses el Día de San Patricio o los italianos el Día de Colón, Dobbs dijo que no deberían ondearse más banderas que la de EE.UU.
El enemigo
Es comprensible que exhibir el símbolo de un país extranjero pueda molestar a algunos. Sin embargo, no necesariamente es una manifestación hostil. En el caso de las manifestaciones, los mismos inmigrantes aseguran que expresan orgullo por su herencia cultural.
En estos tiempos hay una creciente tendencia a identificar inmigración ilegal con potenciales terroristas.
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Sin duda que el país donde quieren estar es en EE.UU. y por eso aspiran a que cambien las leyes.
Pero EE.UU. es un país en guerra, donde muchos cobijan un sentido de amenaza que proviene del exterior. Una amenaza no sólo física, sino cultural. "El modo de vida estadounidense" estaría en riesgo.
En estos tiempos de guerra contra el terrorismo hay una creciente tendencia a identificar inmigración ilegal con potenciales terroristas.
Y aunque con seguridad se cuelan muchos "malvivientes" por la frontera es difícil ver peligrosidad en los braceros, mesoneros, albañiles o empleados domésticos que entran a EE.UU. en busca de trabajo. Pero el miedo "al otro" es más.