Unos 40 años después de que el Reino Unido los desalojó de su tierra en el Océano Índico para permitir la instalación de una base militar de Estados Unidos, un grupo de más de 100 isleños de Chagos regresan por primera vez para una breve visita.
Miles de isleños debieron dejar sus hogares por la base militar de EE.UU.
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Los isleños se han trasladado en un barco desde Mauricio hacia tres de las islas del archipiélago británico para visitar las tumbas de sus familiares y celebrar servicios conmemorativos.
Podrán recorrer las abandonadas plantaciones donde vivieron algunos de los de mayor edad, y una placa conmemorativa será colocada en cada una de sus paradas.
Sin embargo, no se les permitirá permanecer durante la noche.
Además de los 102 isleños, viajan dos sacerdotes, un cantero, un médico, una enfermera y un funcionario británico.
Desalojo estratégico
Los habitantes del archipiélago Chagos fueron desalojados durante las décadas de 1960 y 1970 para permitir la instalación de la base naval y aérea estadounidense en la más grande de las islas, Diego García.
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Es una oportunidad inolvidable para nosotros. Necesitamos rendir homenaje a las personas que están enterradas allí
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Esa base militar de EE.UU. jugó un papel estratégico durante la Guerra Fría y ha vuelto a cobrar importancia para Estados Unidos en su "guerra contra el terror", porque desde allí ha lanzado operaciones militares a Irak y Afganistán.
Al viaje, organizado por el Consejo Británico, no se ha permitido la presencia de la prensa por alegada falta de espacio.
El líder de los isleños, Olivier Bancoult acompaña a su madre durante la visita.
"Todo el mundo está muy emocionado con el viaje", declaró a la BBC antes de partir.
"No hemos podido ver nuestro lugar de nacimiento, no hemos podido colocar flores en las tumbas de nuestros ancestros. Es una oportunidad inolvidable para nosotros. Necesitamos rendir homenaje a las personas que están enterradas allí", agregó.
Regreso lejano
Las posibilidades de que se les permita regresar a vivir en las islas en el futuro cercano son escasas.
Bancoult: "Mi mamá me cuenta que la vida era maravillosa en esa época".
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"No es una idea práctica", declaró a los reporteros el ministro de Relaciones Exteriores británico, Jack Straw.
El principal obstáculo es el acuerdo entre el Reino Unido y EE.UU. de 1966. Un intercambio de notas da a cada país la posibilidad de objetar sobre quién visita las islas.
Aparte de unos 2.000 soldados estadounidenses, la base cuenta con el apoyo de 2.000 empleados de las Filipinas. No obstante, la presencia de estos trabajadores es considerada de menor riesgo de seguridad que tener a los residentes con la posibilidad de entrar y salir.
"Siempre y cuando exista la necesidad de seguridad, no veo cómo podrán regresar", añadió Straw.
Recurso legal
Miles de los isleños desalojados han demandado al gobierno británico por no permitirles el regreso permanente a las islas.
La base militar de EE.UU. en Diego García ha jugado un papel estratégico.
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En noviembre del 2000, el Tribunal Supremo de Londres, había dictaminado la ilegalidad de la orden de expulsión de 1971 de los territorios británicos en el Océano Índico, pero el gobierno se valió de un procedimiento legal para restaurar la prohibición.
La mayoría de ellos terminó viviendo en la pobreza en Mauritania. Los jueces aceptaron también que varios de los nativos evacuados habían recibido un trato avergonzante por parte de sucesivos gobernantes británicos.
Detrás de las cuestiones legales del caso, está la historia de un pueblo desalojado de su hogar en una isla tropical debido a los intereses de las potencias militares, puntualiza el analista diplomático de la BBC, Barnaby Mason.