Ambos bandos aseguraron que van a respetar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU
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Después de más de un mes de enfrentamientos entre el ejército de Israel y el grupo radical islámico Hezbolá, comenzó a regir el cese de hostilidades decretado por Naciones Unidas (ONU).
A medida que se acercaba la hora límite de la resolución, las tropas y los tanques israelíes avanzaron en territorio libanés en medio de intensa resistencia, a la vez que Hezbolá siguió lanzando cohetes hacia el norte de Israel.
La tregua entre las fuerzas israelíes y el grupo radical islámico de Hezbolá se decretó a partir de las 05:00 GMT del lunes, bajo la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Ambas partes declararon que van a respetar el cese el fuego, pero Israel indicó que no retirará sus tropas de Líbano hasta que llegue una fuerza internacional de paz.
Horas después de que cesaron los combates, miles de desplazados libaneses en el sur del país comenzaron a regresar a sus poblaciones.
Israel determinado
Olmert aseguró que continuará luchando contra Hezbolá.
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El premier Israelí, Ehud Olmert, dijo que su país continuará persiguiendo a los líderes de Hezbolá a pesar del cese el fuego que pone fin a cinco semanas de enfrentamientos.
Dirigiéndose al Parlamento israelí, Olmert aseguró que la decisión de combartir al grupo radical islámico ha dado "señales claras" de la determinación de Israel de defenderse a sí mismo.
"Esto es una gerra", dijo Olmert, y agregó que Israel "no le dará la espalda a sus reponsabilidades".
En tal sentido, el premier israelí señaló que su gobierno hará uso de todos los medios posibles para lograr el regreso de los dos soldados israelíes, cuya captura hizo estallar el conflicto.
Por su parte, el ministro de defensa israelí, Amir Peretz, dijo que el ejército de Israel no permitirá que la milicia de Hezbolá pueda reagruparse en el sur de Líbano.
¿10 días?
Antes del cese de hostilidades los ataques aún se daban en la zona.
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La resolución de la ONU llama a un cese total de las hostilidades, el despliegue del ejército libanés y a una expansión de las fuerzas de las Naciones Unidas en el sur de Líbano.
La ONU calcula que desplegar una fuerza de paz en el sur de Líbano podría tardar aproximadamente diez días.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, anunció los tiempos del cese el fuego luego de hablar con el premier israelí, Ehud Olmert, y con el primer ministro libanés, Fouad Siniora.
"Me complace anunciar que los dos líderes han acordado que el cese de hostilidades y el final de los combates entren en vigor el 14 de agosto", dijo Annan.
Annan admitió que hubiera preferido que los combates terminaran inmediatamente, como señal de respeto a la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, y para evitarle mayor sufrimiento a los civiles de ambos lados.
Los costos del conflicto
Las pérdidas económicas de los ataques son millonarias.
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El sábado, el ejército israelí triplicó el número de sus tropas en territorio libanés y alcanzó el estratégico río Litani, a unos 20 kilómetros al norte de la frontera de Israel.
El avance de las tropas de Israel generó intensos combates, con al menos 19 soldados israelíes muertos, más de 70 heridos y un helicóptero derribado.
Desde que estalló el conflicto el pasado 12 de julio, día en que Hezbolá capturó a los dos soldados israelíes, el grupo radical islámico ha lanzado más de 3.000 cohetes hacia Israel, matando alrededor de 40 civiles.
En total, más de un centenar de soldados israelíes han perdido la vida, mientras que en Líbano las autoridades calculan más de 1.000 personas muertas y cientos de miles de desplazados.
Las autoridades libanesas también hicieron un estimado de los costos de los daños causados a la infraestructura de su país, los cuales ascienden, según sus cálculos, a más de US$2.500 millones.
Propaganda de guerra
Los miles de desplazados libaneses empezaron su peregrinar de regreso a casa.
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Luego de las cinco semanas de combates, tanto Israel como Hezbolá se adjudicaban el triunfo.
Miembros del grupo militante entregaron panfletos a quienes abandonaban Beirut felicitándolos por la gran victoria obtenida, mientras que en Israel, un portavoz del ministerio de exterior, Mark Regev, aseguró que la situación militar y diplomática les favorecía.
Además, aviones israelíes dejaron caer volantes sobre Beirut en los que se leían advertencias de fuertes retaliaciones en caso de que se lanzaran más ataques hacia Israel desde el territorio libanés.