Este último conflicto en Líbano es llamado por algunos medios de comunicación árabes la "sexta guerra" entre el estado de Israel y las naciones árabes.
Los reclamos en las calles del mundo musulmán se repiten.
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Contemos los sucesivos conflictos: 1948 con la creación de Israel, 1956 con la crisis de Suez, 1967 o la guerra de los 6 días, 1973 o la guerra del Yom Kippur, y 1982 cuando el sur de Líbano fue ocupado fuerzas israelíes en la "Operación Paz para
Galilea".
Líbano tiene además una larga historia de intervención internacional. Luego de la independencia de la metrópoli francesa en 1944, Beirut ha pedido varias veces la ayuda de sus vecinos. En 1976, el liderazgo maronita llamó a Siria para equilibrar la presencia palestina en territorio libanés. Era el principio de la guerra civil, que duraría hasta 1990.
La fuerza de la ONU, conocida como UNIFIL, llegaba en 1978. Con la invasión de Israel en 1982, llegaban más fuerzas multinacionales, integradas por un importante contingente estadounidense. Pero en 1983, luego de la muerte de 241 infantes de marina en un atentado suicida, Washington se retiraba de Líbano.
Gracias a una resolución de la ONU, la presencia militar siria concluía en abril de 2005, luego de 29 años, algo que anunciaba vientos de cambio.
Verano prometedor
Nadie imaginó que el cambio podría terminar tan abruptamente en catástrofe. Hay que mencionar que Beirut se había finalmente recuperado, después del arduo trabajo de reconstrucción realizado por el ex primer ministro libanés Rafik Hariri, quien fue asesinado en febrero del año pasado.
El arquitecto del milagro libanés se estaría revolcando en su tumba, con la destrucción de la infraestructura y el regreso a las ruinas, después de tanto esfuerzo y endeudamiento.
Los bancos habían atraído el capital de los inversionistas árabes del Golfo, quienes después de los atentados del 11 de septiembre, se enfrentaron a numerosas restricciones en Estados Unidos.
Hace tan sólo dos meses, una colega libanesa regresaba feliz de sus vacaciones con un ejemplar de la guía del ocio de Beirut. "Increíble, hay tantos eventos y actividades sucediendo al mismo tiempo", decía Ranua con un entusiasmo contagioso.
Pero la atmósfera distendida del verano y las hordas de turistas se esfumaron el pasado 12 de julio.
Ira popular
Días antes, la frustración de las calles árabes estaba dirigida hacia el regreso de las fuerzas israelíes a la franja de Gaza en búsqueda de Gilad Shalit, un soldado israelí secuestrado el 25 de junio por militantes palestinos.
Las imágenes de la destrucción en Líbano circulan por internet en el mundo árabe.
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Hoy no se habla de Shalit, ni de los casi 10 mil prisioneros palestinos en las cárceles de Israel. Por ello existe en muchos árabes la convicción de que el secuestro de un soldado en Gaza y dos en la frontera con Líbano sirvieron de pretexto para una ofensiva israelí de gran escala.
"¿Cuánto tiempo estarán los árabes y el mundo silenciosos ante los crímenes de Israel?", se exclamaba la siria Brifan Rachid, luego de un ataque aéreo israelí en la frontera sirio-libanesa, en el que murió su hermano.
El domingo pasado se efectuó un despliegue policial en el centro del Cairo para contrarrestar una manifestación de 2 mil personas. Entre ellos partidarios de la Hermandad Musulmana que ofrecían ir a pelear al Líbano.
En Casablanca, una manifestación similar de unos 20 mil marroquíes criticó la "agresión israelí" y "el baño de sangre en Líbano". Las imágenes del bombardeo en Qana, en la que la mayoría de los muertos resultaron ser niños minusválidos, siguen circulando por Internet.
El "nuevo Medio Oriente"
El "nuevo Medio Oriente" del que habla la secretaria de estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, es visto con recelo por la opinión pública árabe.
"Cada vez que los intereses de Israel estén en conflicto con la reforma política en Medio Oriente, Estados Unidos inmediatamente favorecerá a Israel", afirmaba por su parte Ibrahim Issa, editor del diario egipcio Al Dustur.
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Cada vez que hay una crisis la situación empeora. Ya no puedo leer el mapa político de Medio Oriente porque hay espesas nubes y realmente temo por el futuro de la región
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"Hablan sobre cómo reorganizarán la región en una forma diferente, pero nunca mencionan lo que quiere el pueblo. Le están dando más poder a los regímenes existentes", se quejaba al diario New York Times un joven especialista en informática de Bahrain, Ali Abdulemam.
Las críticas a los gobiernos árabes aliados de Washington crecen. Aquí en Egipto, comienzan a haber comparaciones entre Mubarak y el régimen del Shah de Irán: cada vez más alejado de su pueblo, cada vez más cerca de Estados Unidos. En Arabia Saudita ya no se habla de reforma, sólo de guerra.
Más extremismo
Con los bandazos de la política exterior de Estados Unidos, las voces más moderadas están perdiendo terreno. "Quiero que nunca olviden que ésta es la administración de Estados Unidos, el amigo, aliado y amante de Líbano", decía irónicamente Hasan Nasrala, dirigente de Hezbolá, hace una semana.
"Terrorismo es venir a matar a 400 niñitos aquí", dijo a la BBC Zeina Kourany, una brasileña-libanesa de la ciudad de Tiro cuyo sobrino murió combatiendo en las filas de Hezbolá. "Nos enorgullecemos cuando nuestros hijos luchan y mueren por Líbano".
Por otro lado, según Mohamed Salah, experto en movimientos islamistas del diario panárabe al Hayat, "el reclutamiento se ha vuelto el paso más fácil porque la gente ya está psicológicamente predispuesta en contra de Estados Unidos, el occidente e Israel".
El propio rey Abdalá de Jordania, quien había criticado a Hezbolá al inicio del conflicto, indicó a la BBC que las potencias occidentales e Israel carecen de una estrategia global y tienen que escuchar la postura árabe.
"Cada vez que hay una crisis la situación empeora. Ya no puedo leer el mapa político de Medio Oriente porque hay espesas nubes y realmente temo por el futuro de la región", aseveró el monarca jordano.