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No quiero que nos obliguen a salir en pantalla con velo, bajo ningún
concepto.
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Hadin al-Ayyan siente que su futuro no está asegurado.
Esta joven palestina, de 22 años, estudia Literatura Inglesa
en la Universidad Al-Azhar de Gaza y cada jueves a las 21.30
horas disfruta presentar un programa de música
en la televisión pública oficial.
Pero ahora, con la victoria de Hamas, tiene serias dudas.
"Temo que nos conviertan en Al-Manar", dice en
referencia a la emisora televisiva de Hizbalá en Líbano.
"No quiero que nos obliguen a salir en pantalla con velo, bajo ningún
concepto, pero quizás lo intenten", comenta preocupada.
Ella ya tiene claro cómo procedería ante esa eventualidad.
"Si eso sucede, yo dejo el programa. No puedo ser dos personas diferentes,
yo soy la misma Hadin en mi vida personal y en la televisión".
Hamas niega que tenga intenciones de islamizar por ley a la sociedad
palestina, pero en la calle no hay completa tranquilidad al respecto.
"Somos un pueblo musulmán y seguramente la gente quiere
respetar las tradiciones de nuestra religión", le dijo a la BBC
Sami Abu Zuhri, portavoz de Hamas.
"Pero no vamos a hacer nada por la fuerza,
no vamos a imponer lo que la gente no quiera".
Preocupación
El Dr. Nabil Shaath, ex Canciller y vice-Primer Ministro, quien
encabezara la campaña electoral de Al-Fatah, no cree que Hamas dé pasos
concretos para islamizar a la sociedad, pero dice que hay temor en la
calle.
"Hamas sabe que la mayoría del pueblo no los apoyaría en una
iniciativa de este tipo", señaló a BBC Mundo.
"Pero es verdad que hay gente preocupada".
Hadin, con quien conversamos sentadas en el restaurante "Al-Maatuq" del
barrio residencial Rimal, admite que nadie le ha dicho nada hasta ahora,
y que lo que la invade, por el momento, son temores.
Algunas niñas en Gaza llevan velo, pero no todas.
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"Hamas todavía no ha tomado el poder,
pero sabemos cómo son y me preocupa", comenta con una
tensa sonrisa.
A pocos metros de nuestra mesa, almuerza una pareja. La mujer está
cubierta de pies a cabeza y tiene que levantar el velo para comer.
Se le ven sólo los ojos por una angosta ranura en el "hijab".
"Yo no le pedí que se cubra sino que ella quiso hacerlo,
porque cree que es lo correcto en
nuestra religión", dice su esposo.
Ella asiente al escucharlo y cuenta que comenzó a vestir el "hijab"
completo hace unos cinco años.
Al preguntarle si cree que sería bueno que Hamas imponga el velo
para todas las mujeres de Gaza, asiente sin titubear.
"Somos musulmanas y es bueno respetar la tradición", dice con tono seguro.
"Hermanas" de los hombres
Una de sus correligionarias, Jamila al-Shanti, sostiene que no habrá
decisión alguna de ese tipo. Jamila es una de las tres diputadas de Hamas
en Gaza.
A la entrada de su casa, en la parte norte de Gaza, un gran cartel
colgado hace referencia a las mujeres como "hermanas" de los hombres.
"Nuestro sagrado Corán lo afirma", explica a la BBC. "Tenemos un lugar importante,
no como creen en Occidente".
Esta recién electa parlamentaria, que hasta los pasados comicios era catedrática
de Educación en la Universidad Islámica de Gaza, va, por supuesto, cubierta,
aunque al recibirnos en su casa, a pesar de que llegamos con un colega periodista
palestino, un hombre extraño para ella, no lleva velo.
"No tiene sentido en absoluto imponer cosas. En nuestras instituciones, es otra cosa.
En la televisión de Hamas, sí. En la Universidad Islámica, sí.
Pero no en otros sitios, para nada".
Hadin no está segura si puede creer en esta clase de afirmaciones.
"Es que ahora son políticos y saben cómo maniobrar con las declaraciones",
comenta.
Y refiriéndose a Mariam Farahat, una de las diputadas de Hamas más populares -también conocida como Umm Nidal-, recalca:
"Yo misma recuerdo haber oído a Umm Nidal, que estaba al parecer
eufórica por la victoria, diciendo a viva voz que van a imponer el velo. Y
cuando muchos le saltaron encima, dijo que no es verdad, que no lo había
dicho. Pero yo me acuerdo", señala.
Otra atmósfera
La sola presencia de Hamas parece suscitar una atmósfera distinta.
La propia Jamila al-Shanti nos cuenta que pocas horas antes de nuestra entrevista,
se sorprendió al ver, en un taller para nuevos diputados en el Parlamento en
Gaza, a algunas de sus nuevas colegas vistiendo el "hijab".
"Yo las conocí en la primera sesión y no iban cubiertas.
Ahora, cuando me acerqué a saludarlas, me di cuenta de que estaban diferentes".
A Jamila no le molesta, claro está, porque ella misma considera que esa es la forma
apropiada de vestirse, siendo mujeres musulmanas.
"Pero que esté claro: nadie les dijo nada, lo decidieron solas", dice.
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Queríamos castigar a Fatah por su corrupción y su mal gobierno,
pero no vivir según los parámetros de Hamas. Lo deben
tener en claro al comenzar a gobernar.
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La opinión en las calles de Gaza, aunque mucho más identificada con Hamas que en Cisjordania, no es homogénea.
Son numerosas las mujeres, incluso niñas y jovencitas,
que van con la cabeza -o más- cubiertas, pero no son pocas las que se
consideran más abiertas, aunque respetuosas del Islam.
El tiempo dirá si Hamas intenta o no promulgar una legislación islámica
que afecte directamente la vida de la población.
Al final muchos de aquellos que votaron en
las elecciones por Hamas no son miembros ni eran partidarios
de la organización.
Hamed, uno de los comensales en el restaurante "Al Maatuq", aclara
su posición:
"Queríamos castigar a Fatah por su corrupción y su mal gobierno,
pero no vivir según los parámetros de Hamas. Lo deben
tener en claro al comenzar a gobernar", dijo Hamed.