La Iglesia Patriótica China ordenó un nuevo obispo este domingo, medida que probablemente aumente la tensión entre Pekín y el Vaticano.
El Vaticano ha condenado la ordenación de obispos en China.
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La designación de Zhan Silu es el tercer nombramiento que se registra en China en pocas semanas sin contar con la aprobación del Papa Benedicto XVI.
El Vaticano condenó la previa designación de dos obispos chinos con palabras muy duras, calificándola de "una violación grave de las libertades religiosas".
El Papa declaró que los obispos nombrados sin su consentimiento serán castigados con la excomunión automática de la Iglesia Católica de Roma.
Según el Vaticano, los obispos ordenados en el país asiático son presionados para tomar parte en las ceremonias de consagración.
Según la ley canónica, la excomunión para obispos nombrados ilegalmente es automática.
Conversaciones secretas
Desde hace varios meses, el Vaticano y Pekín han mantenido una serie de conversaciones secretas, con el fin de reestablecer vínculos diplomáticos.
La mayoría de los católicos en China pertenece a la iglesia que obedece a Roma.
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Pero este diálogo podría interrumpirse ahora como consecuencia de las ordenaciones ilegales de los obispos.
Recientemente, el Papa promovió al cargo de cardenal al arzobispo de Hong Kong, Joseph Zen, la primera promoción de este tipo en muchos años para un obispo de China continental.
La llamada Iglesia Patriótica China fue creada luego de que se cortaran las relaciones entre la Santa Sede y Pekín, hace más de medio siglo.
Esta organización católica funciona con el visto bueno del gobierno chino, y oficialmente desconoce la autoridad del papado, aunque algunos de sus obispos confiesan en secreto su lealtad a Roma.
Con cuatro millones de fieles, la Iglesia Patriótica convive con otra Iglesia Católica paralela en el país asiático, que congrega a más del doble de seguidores.