Corea del Norte permitirá nuevos embarques de ayuda alimentaria internacional seis meses después de haber emprendido medidas restrictivas contra agencias internacionales de asistencia.
Corea del Norte enfrenta dificultades para alimentar a su población.
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El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas reanudará sus actividades en ese país, pero a mucha menor escala que antes.
Las autoridades de Pyongyang dijeron el año pasado que no necesitaban ayuda extranjera, una decisión vista como un intento por restringir las actividades de monitoreo por extranjeros en esta reservada sociedad.
El PMA sostuvo que ese cambio dejaría a millones de personas pasando hambre.
Las dos partes han estado negociando una solución desde entonces, y Tony Banbury, el director regional de WFP, aplaudió el acuerdo como "un logro importante".
EL PMA, que espera reiniciar su operación dentro de dos semanas, sólo alimentará ahora a 1.9 millones de las personas "más necesitadas" en Corea del Norte, declaró Banbury en una conferencia de prensa este jueves.
Pidió nuevas contribuciones de parte de los donantes para cubrir la demanda resultante.
En años previos, el PMA suministró alimentos a 6.5 millones de personas.
Bajo el nuevo esquema, el personal extranjero del PMA en ese país será un tercio de lo que era antes, y se han cerrado las oficinas provinciales, restringiendo la operación a un área mucho más pequeña que antes.
Legado de hambruna
Corea del Norte ha continuado pidiendo ayuda alimentaria de Corea del Sur y China.
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Corea del Norte ha dependido por más de una década de las donaciones extranjeras para alimentar a su gente.
EL PMA empezó a trabajar en el país a mediados de la década de 1990 luego de que cerca de 2 millones de personas muriesen en una hambruna.
Pero la agencia suspendió la ayuda en septiembre cuando los norcoreanos le pidieron que cambiara el énfasis a desarrollo económico en vez de donaciones de comida, alegando que las cosechas habían mejorado.
Corea del Norte ha seguido solicitando ayuda alimentaria a China y Corea del Sur, países que no insisten en el monitoreo integral de su distribución.
Eso llevó a preocupaciones de que la comida podría enviarse a los militares o los miembros de la elite política en vez de a los mas necesitados, sostiene Charles Scanlon, corresponsal de BBC en la capital surcoreana, Seúl.
Desnutrición
En su nueva etapa, el programa de distribución de alimentos tendrá una cobertura más limitada.
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Según el PMA, el país todavía enfrenta un considerable déficit de cereales, y Corea del Norte aún no puede alimentar a su población, incluso con una buena cosecha.
Según la más reciente encuesta a gran escala, llevada a cabo en octubre de 2004, el PMA encontró que 37% de los niños pequeños sufrían de desnutrición crónica, y un tercio de las madres estaban desnutridas y anémicas.
En un informe reciente, la organización internacional de derechos humanos Human Rights Watch dijo que enviar alimentos que serán administrados por el Estado ponía en riesgo a las personas más vulnerables.
Sostuvo que la comida estaba siendo distribuida de un modo discriminatorio, favoreciendo a aquellos que eran vistos como leales al régimen.
Banbury dijo que un nuevo programa limitado de distribución de comida no era "todo lo que queríamos, pero es una base sólida para comenzar de nuevo, y para construir a partir de ahí".