Policías armados vigilan la red de metro, estaciones de trenes, buses y edificios públicos.
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Más 6 mil policías vigilan las calles en una operación que persigue
, además de evitar más atentados, lograr que la gente se sienta segura.
El despliegue representa un enorme desafío para Scotland Yard, sin embargo el jefe de detectives Andy Trotter señaló que "esta es la mayor amenaza que ha enfrentado Londres en tiempos de paz y tenemos que invertir todos nuestros recursos en estos momentos".
Policías armados están custodiando las estaciones de trenes, edificios gubernamentales y otros lugares estratégicos, mientras que más de tres millones de personas se desplazan hacia sus lugares de trabajo como es habitual.
Agentes secretos desarrollan su labor preventiva en buses y trenes, mezclándose con la población para detectar cualquier señal de peligro.
Sin tregua
Así quedó uno de los vagones del metro londinense tras los atentados del 7 de julio.
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La Federación de la Policía Metropolitana le dijo a la BBC que los operativos de seguridad y la gran magnitud de las investigaciones para descubrir a los involucrados en los atentados han dejado a algunos de los oficiales sin ningún día libre desde que se produjeron los incidentes.
El asistente del comisionado de la Policía Metropolitana, Tarique Ghaffur, declaró a la BBC que la escala de las investigaciones ha puesto presión sobre los recursos disponibles.
Las principales investigaciones sobre asesinatos han sido "reducidas al mínimo" porque los especialistas fueron derivados a trabajar en el esclarecimiento y prevención de nuevos atentados.
"Hay que considerar las consecuencias a largo plazo de las investigaciones y el hecho de poner a trabajar a funcionarios retirados, porque hay implicaciones presupuestarias", precisó.
El primer acusado
Pero en la jornada del jueves no sólo se cumple un mes de los atentados, sino que se abre el primer juicio contra un hombre que estaría conectado con los atentados fallidos del 21 de julio.
Ismael Abdurahman, de 23 años, se presentará ante la corte de Bow Street tras haber sido acusado formalmente, bajo la Ley contra el Terrorismo que existe en el Reino Unido, de esconder información.
Hay otras catorce personas que están siendo interrogadas por los cuerpos de seguridad británicos.