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Martes, 14 de febrero de 2006 - 23:20 GMT
Divisiones y malos pasos


Paul Reynolds
Analista de la BBC

Manifestantes musulmanes en Londres.
¿Cómo se llegó a este punto?
La "crisis de las caricaturas" ha dejado en claro el vacío que existe entre una parte de Occidente y el mundo musulmán; ha revelado las divisiones que existen dentro del Islam; y ha demostrado inconsistencias en las posiciones de cada bando.

Si vemos cómo surgió este problema, podemos entender cómo terminó convirtiéndose en la crisis de hoy.

Porque lo de hoy no surgió de repente. Hubo decisiones que se tomaron a lo largo del camino, que afectaron de manera directa el resultado final.

La crisis que tenemos entre manos empezó mucho antes del 30 de septiembre de 2005, que es cuando el Jyllands-Posten publicó los 12 dibujos del profeta musulmán Mahoma.

Inconsistencias

En abril de 2003, un dibujante danés -Christoffer Zieler- le quiso vender unas caricaturas de Jesucristo al Jyllands-Posten, el diario de mayor circulación en Dinamarca y, generalmente, visto como un diario de derecha.

Uno de los directores del periódico le dijo a Zieler: "No creo que a los lectores del Jyllands-Posten les gusten tus dibujos. De hecho, creo que provocarían una protesta. Así que no los voy a usar".

Pero el diario no tuvo la misma sensibilidad cuando decidió publicar las caricaturas del profeta musulmán.

Internacionalización

Primer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen.
Occidente ahora intenta apaciguar los ánimos.
La aparición de esas imágenes recibió la protesta inmediata de los dirigentes musulmanes en Dinamarca.

Pero, además, estos mismos dirigentes mostraron un rápido interés en internacionalizar el tema.

El imán Raed Hlayhel dio una entrevista a la página web del canal árabe Al-Jazeera y dijo "este tipo de democracia no vale nada para los musulmanes. Los musulmanes nunca aceptarán esta humillación".

A su vez, el director general del diario danés, Carsten Juste, replicó que "vivimos en una democracia, aquí la sátira es aceptada y uno puede hacer caricaturas. La religión no debe ser una barrera".

Hasta ese momento, el lío estaba delimitado a las fronteras de Dinamarca.

El primer ministro, Anders Fogh Rasmussen, prefirió no entrometerse e incluso rehusó reunirse con once embajadores árabes que habían sido convocados por los imanes daneses.

Y el 17 de octubre sucedió algo curioso.

Seis de las caricaturas fueron reproducidas por un diario egipcio. El diario las describió como racistas y como un insulto a los musulmanes. Pero no pasó nada. Nadie salió a protestar a las calles.

Sucede que fue necesaria una acción coordinada de parte de los dirigentes musulmanes daneses para cambiar las cosas.

Mayor audiencia

Este tipo de democracia no vale nada para los musulmanes. Los musulmanes nunca aceptarán esta humillación
Imán Raed Hlayhel
Lo que hicieron ellos fue darle eco internacional a sus quejas.

En diciembre, una delegación viajó de Copenhague a Medio Oriente para reunirse con importantes estudiosos y líderes políticos musulmanes.

Ellos prepararon una carpeta con documentos que incluían las caricaturas pero, además, otras tres que eran mucho más ofensivas y que no habían sido publicadas.

Esta carpeta presentaba sus propias contradicciones: de un lado se decía que querían buenas relaciones con Dinamarca, pero del otro contenía acotaciones tipo: "si ustedes creen que todos son unos infieles, pues no están equivocados".

Las no-caricaturas

Vivimos en una democracia, aquí la sátira es aceptada y uno puede hacer caricaturas. La religión no debe ser una barrera
Carsten Juste, director del Jyllands-Posten
Se cree que esas tres caricaturas adicionales fueron enviadas a los musulmanes en Dinamarca con el propósito deliberado de ofenderlos.

Una de ellas, mostraba al profeta Mahoma con el rostro de un cerdo.

Lo que no queda claro es quién o qué envió esta imagen, pero si parece haber sido una pieza clave a la hora de calentar aún más los ánimos.

El portavoz de esa delegación, Ahmed Akkari, señaló que en todas sus presentaciones dejaban en claro que las caricaturas más ofensivas no habían sido publicadas.

Sin embargo, cuando un grupo de palestinos armados atacó las oficinas de la Unión Europea en Gaza, a fines de enero, se les vio portando el dibujo con rostro de cerdo.

Reunión en La Meca

Manifestantes indonesios contra Dinamarca.
Una vez politizado el problema, las protestas se regaron como la pólvora.
Un momento crucial se dio en diciembre. La Organización de la Conferencia Islámica (OCI), una influyente y poderosa institución, se reunía en La Meca.

La delegación danesa consiguió introducir el tema de las caricaturas como parte de la agenda. Y esto cambió la situación entera.

La OCI emitió un comunicado expresando su preocupación por "el aumento del odio contra el Islam y los musulmanes" y condenó "el reciente acto de profanación de la imagen del sagrado profeta Mahoma".

El documento criticó "el uso de la libertad de expresión como pretexto para insultar otras religiones".

En ese momento, el lío ya se había trasladado de una discusión local, pasando por Medio Oriente, hasta convertirse en un tema político internacional.

Después de esto Arabia Saudita retiró a su embajador de Dinamarca, el 26 de enero.

A esto le siguieron una serie de protestas en el mundo musulmán.

Los gobiernos occidentales trataron de mantener la calma y emitieron comunicados que decían sí al derecho de publicar las imágenes pero también señalando una responsabilidad de no publicarlas.

Esto a su vez generó una contra-reacción entre los defensores de la libertad de expresión y, consecuentemente, los dibujos fueron publicados en otros -aunque pocos- medios europeos.

Finalmente, el 31 de enero, el Jyllands-Posten publica las disculpas que en un principio había rechazado ofrecer.

Terreno fértil

Protesta de musulmanes moderados en Trafalgar Square, Londres.
Las protestas evidenciaron también divisiones dentro del Islam.
Ya para entonces la crisis había dejado al descubierto la fragilidad de las relaciones entre Occidente y el Islam.

Esa publicación no habría generado mayores aspavientos si las relaciones hubieran sido buenas.

Pero en este momento no lo son. Y en suelo tan fértil, la semilla del conflicto creció rápidamente.

Un lado se sintió insultado y ofendido. El otro sintió que la violencia y las protestas eran una exageración.

Y, entretanto, la batalla también afectó al Islam. Esto se vio claramente en el Reino Unido.

Al principio, fueron los elementos extremistas los que protestaron, en grupos pequeños pero indignados.

Esto llevó a las fuerzas más moderadas dentro la comunidad musulmana británica a unir fuerzas y manifestarse pacíficamente en el centro de Londres.

Al final, es muy posible que esta lucha, por la mente y el corazón del Islam termine siendo la más significativa de todas.

Más significativa, todavía, que un enfrentamiento entre el laicismo occidental y las creencias islámicas.



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