La polémica y la violencia generadas en Europa y el mundo musulmán por la publicación de unas caricaturas del profeta Mahoma están lejos de disiparse, a pesar de nuevos esfuerzos para aliviar la situación.
La UE está haciendo esfuerzos para superar el impasse.
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Mientras la Unión Europea (UE) trata de calmar los ánimos, en varios países europeos se registra una reacción negativa a las acciones y amenazas de grupos de musulmanes.
Y al tiempo que musulmanes moderados manifestan su rechazo tanto a las caricaturas como a las manifestaciones, en varios países continuán las protestas y demostraciones de una indignación que no da señas de amainar.
El titular de Política Exterior de la UE, Javier Solana, llegó a Arabia Saudita en la primera escala de un viaje por Medio Oriente destinado a establecer nuevos canales de entendimiento.
En el país que custodia los sitios más sagrados del Islam, Solana reiteró el pesar que existe en Europa por haber ofendido a los musulmanes en todo el mundo.
El jefe de la diplomacia europea también señaló que la UE hará todo lo posible para evitar que se repita una situación similar.
Propuesta islámica
En una conferencia de prensa junto con el Secretario General de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) en la ciudad de Jeddah, Solana recalcó que ambas comunidades se necesitan mutuamente.
Pero no llegó a manifestar apoyo a la propuesta de la organización islámica de crear una ley contra la blasfemia.
Mientras avanzan los esfuerzos de apaciguamiento, en las calles continúan las protestas.
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Por su parte, el jefe de la OCI, Ekmeleddin Ihsanoglu, precisó que su organización quería que la UE reconociera la islamofobia como un peligro a combatir, del mismo modo que se hace en Europa contra la xenofobia y el antisemitismo.
Solana seguirá viaje a Egipto, Jordania y los territorios palestinos, donde en las últimas semanas se registraron severas protestas callejeras.
Más oposición
Pero mientras a nivel oficial continúan los esfuerzos para superar el impasse, en las calles del mundo musulmán se produjeron nuevos actos de protesta.
En Pakistán, la policía usó gases lacrimógenos para dispersar a unos 3.000 estudiantes que tomaron las calles de la ciudad de Peshawar.
Los manifestantes destruyeron posters publicitando productos noruegos, al tiempo que gritaban "Muerte a Estados Unidos".
En Irán, por su parte, un periódico lanzó un concurso para publicar caricaturas del Holocausto.
Musulmanes moderados
Muchos en el mundo musulmán se oponen a las reacciones violentas de estos días.
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A pesar de la preponderancia que se le da a las manifestaciones agresivas, varios expertos señalan que las reacciones a las caricaturas subrayan las diferencias dentro del mundo islámico y que es importante recordar que no es homogeneo.
Este fin de semana, miles de musulmanes moderados marcharon pacíficamente por las calles de Londres y la norteña ciudad de Birmingham en Inglaterra para manifestar su malestar tanto por la publicación de las caricaturas, como por los excesos de partes de la comunidad musulmana.
Según los organizadores de esta marcha, el Consejo Islámico del Reino Unido, la gran mayoría de los musulmanes no aprueba los métodos violentos que han usado algunos para manifestar su disconformidad con las caricaturas.
Contra-reacción europea
No obstante, por el momento, el abismo entre las dos culturas parece haberse profundizado.
Algunas encuestas y comentarios políticos hablan de un cambio en la opinión pública europea hacia posiciones menos tolerantes.
En el Reino Unido, una encuesta halló que un 85% de los británicos cree que la reacción musulmana ha sido demasidado exagerada y un 80% piensa que la policía ha sido muy tolerante con las amenazas de violencia.
En Dinamarca, donde las caricaturas se publicaron originalmente, el apoyo hacia una partido de extrema derecha aumentó en cerca de un 20%.
Y el canciller checo, Cyril Svoboda, declaró que era inconcebible que sociedades libres impongan restricciones sobre los medios de comunicación.
Entretanto, en un nuevo esfuerzo por aliviar la situación, el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, insistió en que su país "es una sociedad abierta y tolerante, una sociedad tolerante que respeta todos los credos".