Quien decida comprar un diamante como regalo por el Día de San Valentín debe asegurarse que su obsequio "no esté vinculado al dolor y al sufrimiento de otros".
Esa es la petición que hicieron este viernes las organizaciones internacionales Amnistía Internacional y Global Witness.
Los diamantes "siguen financiando conflictos armados".
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Ambas recordaron que el comercio de la piedra preciosa sigue financiando conflictos armados, sobre todo en África.
Los llamados "diamantes del conflicto" o "diamantes sangrientos", han sido relacionados con las guerras en Sierra Leona, Angola, Liberia, República Democrática del Congo y la República Centroafricana.
Los defensores de los derechos humanos alegan que grupos guerrilleros en esos países usan los miles de millones de dólares procedentes de la venta de los diamantes de las minas que controlan para comparar armas y financiar guerras.
En un intento de frenar uno de los principales "motores" de la guerra en África, en 2003 entró en vigor un acuerdo de certificación conocido como Proceso Kimberley.
Este exige a los países africanos la exportación de diamantes con una garantía de "libres de conflicto", mientras que los países importadores se comprometen a adquirir en el mercado internacional sólo diamantes certificados.
Una guía
Pero Amnistía Internacional estima que todavía queda mucho por hacer para poner fin al comercio ilegal.
A su vez, algunas organizaciones de ayuda han criticado el proceso, señalando que la certificación de los diamantes no debe quedar a cargo de los países productores, sino ser verificada por un organismo independiente.
Por todo esto, Amnistía Internacional y Global Witness publicaron una guía con una serie de preguntas para ayudar a los clientes a encontrar su "diamante perfecto".
La guía incluye preguntas para formular a los vendedores, como ¿puedo ver una copia de la política de su compañía sobre los diamantes de zonas en conflicto?
O ¿puede mostrarme una garantía escrita de su proveedor de diamantes que demuestre que la pieza no procede de zonas de guerra?
Las organizaciones defensoras de los derechos humanos confían que las preguntas de los consumidores sean un paso más en la lucha contra los "diamantes sangrientos".