El gobierno del Reino Unido anunció una serie de medidas como consecuencia de los atentados en Londres para mantener lejos del país a aquellos que considere partidarios del terrorismo.
Blair quiere realizar una conferencia internacional sobre prevención del terrorismo.
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Las disposiciones también apuntan a evitar que los presuntos extremistas influyan en jóvenes musulmanes descontentos.
El ministro del Interior británico, Charles Clarke, dijo ante el Parlamento que se reforzarán sus poderes para negar la entrada o deportar a personas acusadas de actividades terroristas.
Agregó que se elaborará una base de datos internacional en la que figurarán aquellos que prediquen, escriban artículos y produzcan sitios de Internet que fomenten o inciten el extremismo.
Según Clarke, esta lista se utilizará para rechazar el ingreso en el Reino Unido de personas acusadas en el exterior de tales actividades y expulsar a extranjeros que ya se encuentren en el país y sobre los que pesen los mismos cargos.
Clarke también adelantó que se presentará un proyecto de ley para penalizar la glorificación de atentados y el entrenamiento de radicales.
Previamente, el primer ministro británico, Tony Blair, afirmó que evaluaba la posibilidad de convocar a una conferencia internacional para combatir el extremismo islámico, en particular el que se enseña en escuelas religiosas conocidas como madrazas.
Acuerdo con Jordania
Entre tanto, el gobierno de Londres anunció que llegó a un principio de acuerdo con Jordania que permitirá al Reino Unido deportar a jordanos acusados de incitar y apoyar el terrorismo.
Añadió que este entendimiento incluirá garantías de Jordania de que sus ciudadanos expulsados no serán maltratados o ejecutados al regresar.
Un portavoz de Blair admitió que probablemente habrá desafíos al acuerdo en los tribunales británicos, los cuales podrían demorar su aplicación.