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Martes, 7 de febrero de 2006 - 01:02 GMT
Análisis: protestas en perspectiva


John Simpson
Editor Internacional, BBC

Embajadas occidentales incendiadas en el Medio Oriente. Multitudes iracundas en las calles de Londres clamando por decapitaciones y masacres. Esa es la imagen dominante en la prensa internacional.

Protesta en Londres
"Libertad, vete al infierno", dice una de las pancartas portadas en la manifestación de Londres.
Sin embargo, la respuesta dada por el mundo musulmán a la publicación de las controvertidas caricaturas del profeta Mahoma ha sido mayoritariamente pacífica y bastante más reducida de lo que las imágenes de televisión parece sugerir.

No hubo ningún tipo de manifestaciones en un buen número de países musulmanes. En Irán, Egipto, Pakistán e Irak, las protestas fueron moderadas.

Han ocurrido incidentes graves en Gaza, Damasco y Beirut, pero en cada caso, las tensiones locales fueron el factor desencadenante y encontraron su canalización en este caso particular de las caricaturas.

En Siria, donde las manifestaciones violentas son muy raras, algunos han llegado a preguntarse si los ataques a las embajadas danesa y noruega no habrán sido instigadas por agentes gubernamentales en un intento de desacreditar a grupos islamistas.

En Líbano, la continua tensión entre los simpatizantes de Siria y los de EE.UU. jugó un papel importante en las demostraciones violentas ocurridas en Beirut.

Acción retardada

¿Por qué una serie de caricaturas no particularmente bien confeccionadas o graciosas, publicadas el 30 de septiembre pasado en un periódico danés, generaron tanta ira entre los musulmanes de Europa y Medio Oriente con cuatro meses de retraso?

Protesta en Londres
"Si alguien atizó las llamas, no fue precisamente Osama Bin Laden".
Si alguien atizó las llamas, no fue precisamente Osama Bin Laden.

En todo caso, fue la moderada figura de Ahmed Aboul Gheit, el ministro de Relaciones Exteriores de Egipto.

Ya en noviembre, el canciller del país africano protestó por lo que calificó de "insulto". En sus palabras, "Egipto ha afrontado este acto desafortunado y continuará afrontando esa clase de insultos".

Pudo haberse tratado de una manera conveniente para El Cairo de enseñar algunas credenciales islámicas, sin atacar a ninguno de los países que verdaderamente importan en la política exterior egipcia.

El canciller Gheit llevó el tema a colación en varios encuentros internacionales. Poco a poco la llama saltó a las calles.

En común

Este problema de las caricaturas guarda ciertas similitudes con el caso del libro Versos Satánicos, del escritor angloindio Salman Rushdie.

Turba incendia embajada de Dinamarca en Beirut, Líbano.
"Las tensiones locales encontraron su canalización en este caso particular de las caricaturas".
También ese caso tomó varios meses para que pasara a ser manzana de la discordia, en 1989.

No fue sino hasta que el ayatola Jomeiní condenara el libro por la supuesta irreverencia con que trata a Mahoma, e hiciera un llamamiento a la ejecución del escritor y de los editores que publicaron la obra, que estalló la ira general.

En aquella ocasión se usaron muchos de los argumentos que se usan ahora.

Cuando las protestas contra Versos Satánicos se encontraban en su momento más álgido, yo viajaba en Afganistán, camino a Kabul, que entonces estaba en manos del gobierno comunista prosoviético.

Mis guías procedían de un grupo islámico muyajaidín y esa circunstancia me llevó a unas cavernas, invitado por un grupo de ancianos de las montañas de las afueras de Kabul.

Ellos querían conocer por qué Gran Bretaña, y otros países occidentales, permitía la publicación de un libro "insultante" para el Islam.

En la frialdad de la caverna, sentando ante un vaso de té y un plato de moras azucaradas, expliqué a mis interlocutores -ancianos barbudos y de turbantes sentados en alfombras y acompañados por sus rifles AK 47- que en occidente privilegiamos el principio de la libertad de expresión.

Cité una frase atribuida a Voltaire: "No estoy de acuerdo con una palabra de lo que dices, pero daría la vida por defender tu derecho a decirlo".

Doble rasero

Ellos asentían cortésmente, pero pude ver que no los convencía.

Y pude ver que su preguntas tenían sentido. Después de todo, los países europeos no permiten la publicación de material que pueda ser considerado antisemita, e incluso en algunas naciones es delito negar el Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial.

Manifestantes sirios
"El caso guarda ciertas similitudes con el del libro Versos Satánicos".
¿Por qué no sería también justo ilegalizar los insultos a Mahoma?

En Occidente hallamos ofensiva la publicación en la prensa de países musulmanes de caricaturas y artículos abiertamente antisemitas.

Y cuando los extremistas marchan por las calles pidiendo masacres también lo hallamos ofensivo.

No imaginemos que las protestas pidiendo decapitaciones en las calles de Londres tienen el apoyo de la gran masa de musulmanes en este país.

Por el contrario, esos grupos son parte de una minoría. Por eso no es exacto pensar que todo el mundo musulmán está en las calles repudiando las caricaturas.

Pero sí debemos entender que muchos musulmanes alrededor del mundo se siente asediados.

Incrementar esa sensación no ayudará a mejorar las cosas.



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