Bush no está dispuesto a ceder ante el Protocolo de Kioto.
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, señaló que cuando se reúna con los otros líderes del Grupo de los Ocho, intentará cambiar el curso del debate sobre el calentamiento global y hablar sobre nuevas tecnologías.
El Protocolo de Kioto, firmado en 1997, busca recortar las emisiones de dióxido de carbono para frenar el efecto invernadero.
Bush reconoció que el tema del calentamiento global es importante, pero señaló que su país continuará resistiéndose a cualquier extensión del Protocolo.
"El acuerdo de Kioto habría arruinado nuestra economía, si se me
permite hablar con crudeza", dijo Bush en una entrevista a la cadena de televisión inglesa ITV.
El mandatario estadounidense dijo que el mundo debería buscar formas de energía más allá de los fósiles y apuntó al progreso que viene haciendo Estados Unidos en estaciones de servicio "cero emisión" y autos propulsados por hidrógeno.
Bush recordó que su gobierno ha invertido millones de dólares en proyectos de investigación para recursos energéticos renovables.
Bonner Cohen, del Centro Nacional para Investigaciones en Políticas Públicas, dijo a BBC Mundo que Bush "ha dicho que está dispuesto a aceptar el calentamiento global como un problema potencial y atacarlo, pero no con el ajustado traje regulatorio del Protocolo de Kyoto"
"Sino gastando más de $ 20.000 millones en los próximos años. Investigando cambio climático y buscando nuevas tecnologías que nos permitirán usar mejor las fuentes de energía de las que ya disponemos y explorando nuevas fuentes".
Optimismo presidencial
Bush dijo que se deben buscar otras formas de salvar el planeta del calentamiento.
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El primer ministro británico, Tony Blair, dijo que espera un acuerdo entre las partes sobre el tema del calentamiento global y sobre la pobreza en África.
Por su parte, el presidente de Francia, Jacques Chirac, dijo sentirse optimista en cuanto al tema.
Chirac dijo que los líderes del G8 llegarán a un acuerdo en cuanto al nivel de emisión de gases.
La cumbre se celebrará entre el 6 y el 8 de julio en Gleneagles, Escocia.
Para Cohen, el encuentro no dejará propuestas concretas, "aparte de vagas referencias a tecnolgías e investigaciones que aportarán algunas cambios en la manera en que las naciones industrializadas y algunas de menor desarrollo obtendrán sus energía en los años por venir".