Tres musulmanes latinos y un católico que está considerando convertirse al Islam comparten sus experiencias y pensamientos con los lectores de BBC Mundo.
Ramón López: Diseñador Gráfico
Dorca Badawi: Repostera
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Shinoa Matos: Periodista
Flor Massa: Ama de casa
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Shinoa Matos
Periodista, soltera, de 30 años y origen puertoriqueño.
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Cada día vivo como musulmana, como y respiro como musulmana, y sé que cada una de mis acciones forma parte de mi adoración a Dios
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El Islam me ofreció exactamente lo que buscaba: volver al tipo de valores morales con los que crecí en el seno de mi familia y de los que me alejé, simplemente por el hecho de vivir en Estados Unidos, que hace que tiendas a ir hacia ciertos comportamientos sociales que de otra manera no tendrías.
Y cuando empecé a estudiar el Islam simplemente me fue satisfaciendo en todos los aspectos.

¿Atrás quedó el Catolicismo?
Cuando oraba, nunca le rezaba a Jesús. Siempre me concentraba en Dios.
Sabía de Jesús creía que era el hijo de Dios porque éso es lo que me habían enseñado y con lo que había crecido, pero en mi mente nunca le rezaba a él.
Cuando conocí el Islam, la idea de que Dios nunca podría tener un hijo tuvo un sentido absoluto en mi corazón.
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Después de un año y medio ya simplemente no podía ignorar ni mis sentimientos ni la información que tenía
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Yo solía ir a la Iglesia y seguir la doctrina católica, pero nunca fue algo que me llamara al corazón. En mi vida diaria no me asociaba con el catolicismo, no de la misma manera en que ahora lo hago con el Islam: cada día vivo como musulmana, como y respiro como musulmana, y sé que cada una de mis acciones forma parte de mi adoración a Dios.
Preparación para la conversión
Estaba preparada para tomar shahada -convertirme al Islam- mucho tiempo antes de lo que lo hice.
Pero como yo soy un tipo de persona que necesita saber, que necesita entender las razones detrás de ciertas cosas, lo fui retrasando. Y me pasaba horas en internet, conociendo a otros musulmanes, hablando con otros musulmanes latinos, yendo a la mezquita, y después de un año y medio ya simplemente no podía ignorar ni mis sentimientos ni la información que tenía.
