El triunfo del ultraconservador alcalde de Teherán, Mahmoud Ahmadinejad, en la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Irán ha generado algunas reacciones adversas tanto en el país como en el exterior.
Ahmadinejad dijo que desea un país islámico moderno, avanzado y poderoso.
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El perdedor en la contienda electoral, el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, respondió con ira a los resultados de la votación, denunciando una operación ilegal para volver a los votantes iraníes en su contra.
Rafsanjani dijo que sus oponentes llevaron adelante una campaña de descrédito dirigida a él y a su familia.
Sin embargo, aclaró que no piensa presentar una queja formal porque, según su punto de vista, nadie se molestará en considerarla.
Por su parte, Ahmadinejad adelantó el camino que tomará su gestión. Dijo que quiere crear un país islámico moderno, avanzado y poderoso que sirva de modelo a otras naciones de la región.
En su primera conferencia de prensa tras ser elegido presidente, confirmó además su compromiso con el controvertido programa nuclear de Irán que, insistió, tiene fines pacíficos.
Y dejó en claro que quiere continuar las negociaciones sobre el tema con la Unión Europea (UE).
Las conversaciones entre Teherán y la UE se han estancado debido a temores de que Irán utilice su tecnología de enriquecimiento de uranio para fabricar armamento.
El gobierno iraní ha insistido en que su programa nuclear tiene como único objetivo la generación de energía.
"Serios problemas"
En Estados Unidos, el triunfo de Ahmadinejad no agradó del todo.
Una portavoz del presidente George W. Bush expresó preocupación por las denuncias de fraude e interferencia en el proceso electoral y afirmó que Washington sólo respalda a aquellos que promueven mayores libertades en Irán.
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Seguirá habiendo una peligrosa combinación de extremistas, armas no convencionales y aislamiento de Occidente
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Tampoco en Israel la reacción fue positiva. El vice primer ministro Shimon Peres advirtió que la elección de Ahmadinejad como mandatario iraní causará "serios problemas" a la comunidad internacional.
Según Peres, el triunfo del alcalde de Teherán significa que en Irán "seguirá habiendo una peligrosa combinación de extremistas, armas no convencionales y aislamiento de Occidente".
En otras reacciones, Afganistán y Pakistán dijeron que esperaban mantener buenas relaciones con el gobierno de Ahmadinejad.
Y Rusia aseguró que continuará cooperando con Irán en el sector energético.