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Martes, 17 de enero de 2006 - 01:35 GMT
Irán: ¿serviría imponer sanciones?

Paul Reynolds
Especialista en Asuntos Internacionales de la BBC

La imposición de sanciones a Irán en relación con su programa nuclear daría inicio a una nueva era de confrontación, sin que haya seguridad de que éstas lograrían su objetivo de poner fin a las ambiciones nucleares iraníes.

Helicóptero sobrevuela planta nuclear.
Irán quitó los sellos de la ONU en tres instalaciones nucleares.
Cualquier sanción sería principalmente de orden económico. Su efecto es cuestionable. Y hay varias etapas que cumplir antes de poder imponerlas.

Para comenzar, los países occidentales tienen que coincidir en que la decisión iraní de quitar los sellos de la ONU y de retomar las investigaciones sobre el enriquecimiento del uranio significa que se ha pasado de la raya y que de nada sirve, por ahora, la diplomacia.

Los tres países europeos que han estado negociando con Irán -Reino Unido, Alemania y Francia- han llegado a esa conclusión.

Después, Occidente y sus aliados tendrían que convencer a la OIEA de que es necesario remitir el caso de Irán ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Advertencia

Inicialmente el Consejo, si está suficientemente unido, sólo podría hacerle una advertencia a Irán, antes de dar cualquier otro paso.

Consejo de Seguridad de la ONU.
Podría resultar difícil llegar a un consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Probablemente les pediría a las autoridades de Teherán que suspendan otra vez todas las actividades nucleares y que reinicien las negociaciones.

Sólo si Irán se negara a hacerlo, podrían imponerse sanciones.

¿Qué tipo de sanciones? Estarían orientadas contra el comercio, en especial el de la principal industria iraní, la del petróleo y el gas.

Irán también está tramitando el ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC), y esta solicitud, que se encuentra en una etapa temprana, podría ser bloqueada. Sólo el año pasado se estableció un equipo de trabajo para considerarla, pero todo ese trabajo cesaría.

Estados Unidos

Estados Unidos ya está embargando su importante comercio energético con Irán y tiene mucho interés en evitar que las compañías petroleras estadounidenses ayuden a Teherán a desarrollar sus reservas.

El petróleo y el gas, además de los productos mineros, representan el 86% de las exportaciones iraníes, según la OMC
El petróleo y el gas, además de los productos mineros, representan el 86% de las exportaciones iraníes, según la OMC.

Pero EE.UU. no puede esperar que otros países den pasos drásticos similares y le podría resultar difícil convencer a algunas naciones de que es necesario tomar cualquier tipo de medidas.

Por ejemplo, es poco probable que China, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad y está buscando petróleo en todo el mundo, vote a favor de un embargo petrolero, ya que en noviembre de 2004 firmó un importante convenio con Irán para comprar su petróleo y su gas, en un acuerdo estimado por los chinos en US$70.000 millones.

Rusia

Occidente también debe tener mucho cuidado en medio de la actual crisis petrolera. En estos momentos Japón es el principal importador de petróleo iraní y no querría que se reduzca mucho ese comercio.

Vladimir Putin, presidente de Rusia
Rusia se ha mostrado más crítica de Irán recientemente.
La actitud de Rusia, que está fabricando una central nuclear en Irán, es también importante.

Rusia se ha mostrado más crítica de Irán recientemente, en especial desde que Teherán rechazó su oferta de enriquecer uranio de parte de Irán y de suministrar el combustible para la energía nuclear que Irán dice que quiere y necesita.

Aún así, Rusia tal vez no quiera ir demasiado lejos.

Orgullo nacional

Por todo esto, todavía hay un largo camino por recorrer antes de imponer sanciones. ¿Y servirían de algo?

Historia del conflicto
Planta nuclear en Irán
Sep. 2002: Irán comienza actividades en el primer reactor nuclear de Bushehr
Dic. 2002: Fotografías satelitales revelan la existencia de instalaciones nucleares en Arak y Natanz. Irán acepta una inspección del OIEA
Sep. 2003: OIEA fija unas semanas de plazo para que Irán pruebe que no está construyendo bombas atómicas
Nov. 2003: Irán suspende el enriquecimiento de uranio y permite nuevas inspecciones. OIEA asegura no tener pruebas sobre programas de armas
Jun. 2004: OIEA critica a Irán por no cooperar completamente con la investigación
Nov. 2004: Irán suspende el enriquecimiento de uranio como parte de un acuerdo con la Unión Europea (UE)
Ago. 2005: Irán rechaza las propuestas de la UE y reanuda las actividades en la planta nuclear de Isfahan
Enero 2006: Irán abre los sellos en la planta de Natanz.

A corto plazo, hay que dudarlo. Aunque la industria iraní podría disminuir su ritmo como resultado, los líderes políticos y religiosos del país no parecen muy preocupados. Hay una gran demanda de petróleo e Irán tiene mucho.

Los líderes iraníes tienen la mirada puesta en un horizonte más amplio. Irán, dicen, tiene el derecho de desarrollar su propio ciclo de combustible nuclear y no debe ceder ante lo que consideran presiones de Occidente.

Cuando la política y el orgullo nacional están en primer plano, se relega a la economía. Y en Irán ésta ya es una cuestión de orgullo nacional.

Irán está explotando astutamente sus derechos legales: de acuerdo al Tratado de No-Proliferación Nuclear sí puede desarrollar un ciclo de combustible nuclear bajo inspección. Eso es todo lo que dice que quiere hacer.

El argumento en su contra es que perdió ese derecho al esconder anteriormente un programa de enriquecimiento y ahora no puede actuar como si no hubiera pasado nada. Según este argumento, Irán podría comprar combustible de otros países bien regulados, como hacen otros.

¿Medidas militares?

¿Y qué pasaría si las sanciones no sirvieran de nada?

En algún momento Irán podría llegar a dominar la tecnología de enriquecimiento de combustible. Esto, según expertos como el ex inspector de la ONU Hans Blix, podría tardar muchos años. Pero, tarde o temprano, podría suceder.

George W Bush
Bush asegura que no permitirá que Irán fabrique una bomba.
En ese punto, se podría considerar tomar medidas militares.

Occidente e Israel dicen que no se puede tener confianza en Irán y que la tecnología empleada para enriquecer uranio para combustible más tarde podría servir para provocar explosiones nucleares.

Si uno domina una de estas técnicas, domina la otra. Esto le permitiría a Irán abandonar el Tratado de No-Proliferación Nuclear y fabricar armas nucleares.

Si eso ocurriera, Occidente e Israel tendrían que decidir nuevamente qué hacer.

El presidente de Estados Unidos, George W Bush, ha dicho repetidamente que no permitirá que Irán fabrique una bomba. Y es posible que Israel no quiera esperar tanto.

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