Militantes de izquierda celebran el no en París.
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Francia decidió. Y su decisión resonará en todos los rincones de la Unión Europea (UE) porque confirmó la tendencia que marcaban los sondeos y dio un rotundo No a la Constitución Europea.
Después de una campaña que partió a la nación en dos, el 54,87% de los franceses rechazó el documento aprobado por los 25 Estados miembros de la UE el 18 de junio de 2004.
El estado de absoluto "shock" es evidente en el campo del "oui", que obtuvo el 45,13% de los votos.
El presidente de Francia, Jacques Chirac, reconoció su derrota en una alocución televisada.
"La decisión de Francia crea inevitablemente un contexto difícil para la defensa de nuestros intereses en Europa", dijo.
Euforia
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Este voto es por una Europa social. Es la voz de la gente
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En contraste, la euforia era palpable en el campo del "non": euforia de haberle dicho no a la clase política y de haberle ganado a una fortísima campaña mediática.
En el bar Lou Pascalou de un barrio parisino que votó mayoritariamente por el no, la euforia era perceptible.
El bar estalló en un grito unánime cuando se escucharon los resultados preliminares.
"Este voto es por una Europa social. Es la voz de la gente", dijo a BBC Mundo la pintora Lucile Adam.
Izquierda y extrema derecha unidos
Las razones del "non" son complejas.
Jean-Marie Le Pen también celebró junto a sus simpatizantes.
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Políticamente lo apoyaban una amalgama de comunistas, antiglobalizadores, extraparlamentarios, campesinos y la extrema derecha de Jean-Marie le Pen.
Le Pen, que podía ahuyentar votos con su prédica anti-inmigratoria, decidió que la mejor manera de apoyar el no, era aparecer lo menos posible durante la campaña.
Sin embargo, mucha gente que no se identificaba con estas posiciones también rechazó la actual versión de la Constitución Europea.
Miedo a la nueva Europa
El miedo jugó un papel importante.
Junto a Alemania, Francia lideró la profundización del proyecto pan-europeísta que se inició en 1951, con la creación de la Comunidad Europa de Acero y Carbón, y se plasmó en el Tratado de Roma de 1957, con la fundación de la Comunidad Económica Europea.
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Nuevos miembros de la UE
República Checa
Chipre
Eslovaquia
Eslovenia
Estonia
Hungría
Letonia
Lituania
Malta
Polonia
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Pero hoy muchos franceses sienten que la incorporación en 2004 de diez nuevos países miembros del centro y el este de Europa aumentará el desempleo y pondrá fin al modelo "social" europeo.
Capítulos previos de la profundización del proyecto europeo son hoy cuestionados porque no trajeron la prosperidad deseada.
Dos ejemplos que ponen son el tratado de Maastricht en 1992 -que extendió la unión a importantes aspectos sociales, políticos y legales- y la plena adopción de la moneda única europea, el euro, en 2002, que acabó con el franco que regía la vida económica del país desde el siglo XIV.
Voto de castigo
Chirac prometió un anuncio importante para los próximos días.
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El no fue también un voto de castigo al gobierno de Jacques Chirac y de su impopular primer ministro, Jean Pierre Raffarin.
Los analistas políticos franceses coinciden en que Raffarin será una de las primeras víctimas de este resultado.
Chirac pareció confirmar esas predicciones en su alocución televisada este domingo, cuando dijo que en los próximos días hará un anuncio sobre su gobierno.
El futuro
Más allá de las razones por el no, es evidente que a partir de ahora Europa se enfrenta a un futuro incierto.
La constitución era una propuesta para sintetizar en un documento una serie de tratados diversos que regulaban la vida europea -Maastricht, Niza, etc- y para aceitar el funcionamiento institucional y político de una Unión Europea de 25 miembros.
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La decisión de Francia crea inevitablemente un contexto difícil para la defensa de nuestros intereses en Europa
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Para que entre en vigor, debe ser ratificada por referendo o por vía parlamentaria en los 25 países.
Antes del referendo, el ex presidente de Francia y autor del texto constitucional, Valery Giscard D'Etang, dijo que no había un "plan B": un no francés sería el fin de la constitución.
El mensaje final del presidente Chirac el jueves pasado fue similar: "Es una ilusión creer que Europa será mejor con otra constitución. Porque no habrá otra".
"Europa buscará en vano un nuevo consenso. El mundo seguirá avanzando velozmente. Nosotros no".
El tono apocalíptico de estas palabras buscaba galvanizar el voto francés por el miedo a un futuro de estancamiento e incertidumbre.
Hoy el presidente y muchos otros deben lamentar estas palabras.
Holanda, el miércoles
Aunque algunos líderes europeos han dicho que el proceso de ratificación debe seguir adelante, la Constitución Europea pende hoy de un hilo.
Hay antecedentes en la Unión Europea de electorados que dieron el no en un referendo y que en una segunda consulta se inclinaron por el sí.
Ocurrió con Dinamarca, que en 1992 rechazó el Tratado de Maastricht y lo adoptó un año después, incorporando la opción de no aceptar algunas de sus cláusulas.
Por ahora, el próximo capítulo es el referendo que este miércoles celebra Holanda, otro de los miembros fundadores del proyecto europeo.
Claro que allí las encuestas dan una ventaja al no. ¿Suena conocido?