La policía montó a los inmigrantes en autobuses.
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La agencia para los refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR) expresó su estupor ante la muerte de 20 sudaneses frente a la sede de su oficina en El Cairo, Egipto.
El Alto Comisionado de los Refugiados, Antonio Guterres, dijo que no existía justificativo para la violencia.
Las muertes se produjeron cuando la policía intentó dispersar una protesta que comenzó hace tres meses.
Uno de los sudaneses que se encontraban en la sede de la ACNUR llamado Napoléon Roberts describió a la BBC la magnitud de la tragedia:
"Cuando la policía me estaba golpeando y arrastrando hacia el parque donde se encontraba el autobus, yo estaba parado sobre cadáveres, moviéndome sobre ellos".
Los inmigrantes, en su mayoría provenientes del sur de Sudán, montaron un campamento en septiembre pasado después de que ACNUR dejó de repartir ayuda entre quienes no tuvieron éxito con su solicitud de asilo.
Desde que se instalaron en el campamento, varios bebés han nacido y otros han muerto; muchos duermen a la intemperie.
ACNUR considera que la mayoría de los que protestan son inmigrantes económicos que no enfrentan persecución en sus países de origen, y que por lo tanto no califican como refugiados.
Pero los manifestantes afirman que, a pesar de que en 2004 se firmó un acuerdo de paz que puso fin a un conflicto armado de más de 20 años, aún no es seguro regresar a su país.
"¿Dónde están las organizaciones de DD.HH.?"
El conflicto que se trató en ese proceso de paz no es el mismo que el que vive la región de Darfur, en el oeste del país, que ha causado el desplazamiento de dos millones de personas y la muerte de decenas de miles de personas.
Los manifestantes llevaban tres meses viviendo en el campamento.
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Muchos de los manifestantes también pedían que los trasladaran a países occidentales como Estados Unidos y Canadá, pero ACNUR respondió que no puede garantizar esto.
Ante la protesta, la policía antimotines utilizó cañones de agua, palos y porras para evacuar a los refugiados y montarlos a la fuerza en autobuses.
Según el ministerio del Interior, "hubo una estampida que dejó a 30 personas heridas, la mayoría de ellos ancianos y niños. Inmediatamente se les llevó al hospital, donde diez de ellos murieron".
El sudanés Napoleón Roberts dijo a la BBC que "nos arrastraron, nos montaron uno por uno en un autobús, y nos llevaron fuera de El Cairo, como a un desierto. No sabemos dónde están las organizaciones de derechos humanos".