Susana Rueda es trabajadora de la salud y cosecretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT) en Argentina. Es la primera dirigente sindical en ocupar un cargo de dirección en la Confederación.
Argentina está en el lugar 55 de la lista en materia de paridad salarial, sólo tres lugares arriba del último país, Egipto. ¿Es tan grave la situación en su experiencia?
Es cierto que en Argentina las mujeres ganamos menos que los varones cumpliendo la misma función.
En las categorías medias, la diferencia llega al 35% menos, pero cuando se asciende en la escala jerárquica, es decir gerentes, responsables de recursos humanos, la diferencia llega al 44%.
¿A qué se debe esto?
Tiene que ver con varios temas.
Por un lado, la mujer acepta cualquier tipo de trabajo, con cualquier salario, para mantener su hogar.
Recordemos que Argentina, en los últimos 20 años, es el país de América Latina en que más ha crecido el número de mujeres jefas de hogar. O sea, ha crecido la proporción de mujeres que están solas a cargo de los hijos.
El porcentaje de mujeres jefas de hogar llega al 30%. Pero 20 años atrás, la cifra rondaba el 15%.
En algunas regiones llega incluso al 34%.
Esa es una de las razones. Otra razón es que para poder tener una opción de independencia económica, la mujer acepta condiciones inferiores a las que acepta un varón, especialmente a nivel salarial.
Y la tercera razón, es que el sector empresarial tiene inclinación a pagar menor salario a la mujer inclusive aunque tenga más capacidades, porque supone que la mujer es un complemento al hogar.
El autor del informe también menciona el problema de que la mayoría de los ejecutivos que toman las decisiones son hombres
Eso también es cierto. Por ejemplo, en universidades nacionales, sobre 36 rectores, hay sólo seis rectoras mujeres.
Sobre 40 universidades privadas, hay una mujer rectora.
Esto para dar sólo un dato de la mujer en organismos de poder, educación y dirección.
¿Es un problema de actitud, de cómo se ve a la mujer?
Fundamentalmente, de que no se tiene en cuenta el rol de la mujer en la sociedad.
Se entiende que debe compartir la vida y la sociedad, pero no el poder.
La lucha que estamos llevando hoy, es que las mujeres también tenemos que compartir el poder.
Porque la presencia de la mujer en ámbitos de decisión impone una gestión, una acción, un pensamiento y una mirada absolutamente diferentes.
El autor del informe dice que las mujeres a la hora de decidir cómo gastar los recursos tienen prioridades muy diferentes
Eso es verdad, las prioridades siempre van a la familia, a la educación, al trabajo y a la salud.
Incluso cuando vemos cómo gastan los recursos las mujeres más humildes, vemos que siempre tienen prioridad los hijos y la educación, y luego está ella, en ningún caso tiene prioridad su propia necesidad.
Argentina también ocupa un lugar muy bajo, 54, en el acceso de mujeres a servicios de salud. ¿A qué se debe esto?
En general, para las mujeres trabajadoras, las oportunidades de acceso son similares, pero sí hay diferencias en función de que la mujer da prioridad a la salud del entorno familiar antes que a su propia salud.
Aunque a través de campañas de las organizaciones sindicales se está cambiando esa tendencia, se han establecido por ejemplo planes para realizar estudios ginecológicos gratuitos una vez al año para detección de cáncer precoz.
Pero en general la mujer no busca esto si no tiene una dolencia.
Volviendo a la diferencia salarial, ¿qué puede hacerse para mejorar la situación?
Fundamentalmente, ampliar la participación de la mujer en la negociación colectiva de todos los ámbitos sindicales, ampliar la participación de la mujer en los ámbitos de poder, de la salud, la educación, la justicia y la seguridad.
Las organizaciones sindicales tienen un rol fundamental en el cumplimiento de la ley del cupo sindical femenino y la incorporación de la mujer en los ámbitos de discusión de la negociación colectiva, porque allí se establecen las pautas para los salarios, acceso a la educación y ascensos en las distintas actividades.