Un gran número de partidos y coaliciones participan en las elecciones.
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Las elecciones en Irak de este 15 de diciembre, son otro hito en el proceso político que comenzó luego que las tropas estadounidenses despojaran del poder a Saddam Hussein.
El analista de la BBC, Roger Hardy, responde las preguntas esenciales para entender la jornada comicial.
¿Por qué son importantes estas elecciones?
Los comicios del 15 de diciembre permitirán elegir un gobierno por un período de cuatro años y no a un gobierno interino como los dos que han precedido estas elecciones.
Existe la posibilidad de que el nuevo gobierno sea más representativo, particularmente en lo que respecta a los sunitas árabes. Se espera que el nuevo gobierno electo goce de una mayor legitimidad entre los iraquíes y ante la comunidad internacional.
Estas elecciones marcan el fin de un proceso político moldeado esencialmente por los estadounidenses. Asimismo, los comicios podrían ser el punto de partida de la transición hacia una era en la cual la política iraquí será definida por los ciudadanos de Irak.
La presencia militar estadounidense permanecerá por lo momento, entre otras cosas porque el gobierno de Bagdad dice necesitar de una cooperación estrecha con los funcionarios de EE.UU., pero la apuesta de ambos es que será más difícil para los críticos sostener la idea de que todo el proceso es ilegítimo y extraño para los iraquíes.
La gran esperanza de Washington es que una elección exitosa marque el comienzo del fin de la insurgencia y de esta forma, se abra la posibilidad de una retirada progresiva de tropas estadounidenses a partir del próximo año.
¿Cómo funciona el sistema electoral?
El sistema electoral utilizado en estos comicios es diferente al de las elecciones de enero pasado en Irak.
En esta oportunidad cada una de las 18 provincias tiene un número predeterminado de puestos, en proporción a la población. Así que independientemente de la participación en los comicios, cada provincia tendrá los escaños asignados.
Este sistema tiende a beneficiar a los sunitas árabes, que están poco representados en el parlamento actual.
Con este cambio, los sunitas árabes podrán tener sustancialmente más miembros en el nuevo poder legislativo.
En cualquier caso, se calcula que la participación de los sunitas será mucho mayor que la registrada por ese grupo en las elecciones de enero y en el referendo sobre la Constitución iraquí que se realizó en octubre.
¿Cuáles son los principales partidos que tomarán parte en la elección?
Un gran número de partidos y coaliciones se postularon para participar. Los principales bloques políticos son:
La Alianza Iraquí Unida: Reúne a los partidos chiitas religiosos entre los que se encuentran el Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak, el partido Daawa y el movimiento de Moqtada Sadr.
La Alianza Kurda: aglutina al Partido Democrático Kurdo y la Unión Patriótica de Kurdistán.
Existe una alianza nacionalista secular liderada por el ex primer ministro Iyad Allawi.
Hay otra alianza nacionalista laica que encabeza el actual vice primer ministro Ahmad Chalabi.
Varios grupos sunitas, a ninguno de los cuales se le ha atribuido el liderazgo representativo de una comunidad dividida. El de más antigüedad y quizás el mejor conocido es el Partido Islámico Iraquí.
Se espera que el bloque chiita tenga un buen desempeño, pero no tanto como en las elecciones pasadas.
Por un lado, el principal clérigo chiita, Ayatolá Sistani, no le ha dado su bendición tácita al bloque político y por otro, muchos consideran que el gobierno saliente de Ibrahim Jaafari -dominado por los partidos chiitas religiosos- no se ha desempeñado bien.
¿Cuáles son los principales temas que se discutieron durante la campaña?
Violencia: La seguridad en los centros de votación fue nuevamente un tema que implicó desafíos logísticos considerables. Los iraquíes han demostrado por segunda vez en este año, que están preparados para salir y votar a pesar del riesgo que esto representa para sus vidas.
Durante el referendo en octubre, algunos de los grupos sunitas insurgentes se plegaron a un cese al fuego tácito. Incluso si lo hacen nuevamente para esta elección, el grupo al-Qaeda en Irak -liderado por Abu Musab al-Zarqawi- amenazó con entorpecer los comicios, que considera una conspiración.
Sectarismo: la tensión entre sunitas y chiitas no sólo contribuye al clima de inseguridad. También favorece a los partidos que se definen abiertamente en términos de identidad étnica o sectaria, a expensas de los que hacen campaña por la unidad nacional.
Desconfianza: Hubo muchas quejas en vísperas de las elecciones - especialmente en las áreas sunitas- por la preocupación de que no fueran suficientes los centros de votación, que las provincias no tuvieran un adecuado número de curules, y que la comisión electoral no fuera neutra. Este tema podría provocar discusiones sobre los resultados de las elecciones.
¿Qué pasará después de la elección?
Pocos expertos creen que las elecciones cambiarán dramáticamente el panorama político de Irak.
Sin embargo, si a la alianza chiita no le va tan bien como en la elección pasada y los sunitas árabes mejoran en relación a los pasados comicios, esto afectará la repartición de poder que comenzará una vez conocidos los resultados de las elecciones.
El nuevo gobierno y el nuevo parlamento tienen misiones urgentes que cumplir.
Los nuevos legisladores deben buscar una forma de aplacar la insurgencia, terminar de elaborar la Constitución y, sobre todo, deben ganarse la credibilidad de los iraquíes.