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Jonathan Beale
BBC, Washington
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La secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, ha trabajado duro con el fin de reparar las relaciones con Europa tras la invasión a Irak. Pero una vez más aparecen las tensiones.
Los presuntos vuelos de la CIA serán un tema de conversación.
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Su primer encuentro el martes con la nueva jefa de gobierno alemana, Angela Merkel, estaba destinado a marcar un mejoramiento dramático en la relaciones entre ambos países.
Pero los partidos opositores reclaman ahora una investigación sobre los informes que indican que hubo más de 400 vuelos secretos de la CIA sobre territorio alemán.
Se cree que algunos de esos vuelos fueron utilizados para transportar sospechosos de terrorismo a presuntas prisiones secretas en el este de Europa.
El tema seguirá a Rice cuando llegue a Bucarest, capital de Rumania, hacia el final de la semana. El gobierno rumano ha negado acusaciones de organizaciones de derechos humanos que ponen a su país como uno de los que poseen cárceles secretas.
Y las preguntas continuarán a su paso por Kiev y Bruselas.
La Comisión Europea ya advirtió que cualquier país miembro que esté violando la ley internacional se arriesga a perder su derecho al voto.
El Reino Unido -actual presidente de la Unión Europea- solicitó una "clarificación" a Estados Unidos.
Palabras de Rice
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, declaró este lunes que el traslado de prisioneros a otros países es una herramienta vital en la lucha contra el terrorismo, aunque negó el uso de tortura "bajo ninguna circunstancia".
Rice no reconoció ni desmintió las denuncias sobre la presunta existencia de prisiones clandestinas estadounidenses en países de Europa del este, en sus declaraciones a la prensa desde Washington, poco antes de iniciar su gira.
"Depende de los gobiernos y sus ciudadanos decidir si quieren trabajar con nosotros para prevenir los ataques terroristas contra sus propios países y otros, y decidir cuánta información sensible pueden hacer pública", dijo Rice.
Posición difícil
Las denuncias tienen el potencial de tener consecuencias tanto en Europa como en Estados Unidos.
Mientras que Washington seguirá enfrentando preguntas acerca de la existencia de estos centros de detención, los gobiernos europeos también serán cuestionados acerca de cuánto sabían.
El señalamiento estadounidense de que se respeta la soberanía de otras naciones sugiere que debió haber informado a sus aliados de tales actividades, o por lo menos hasta cierto punto.
Tom Malinowski, director de Human Rights Watch (organización defensora de derechos humanos) en la capital de EE.UU., consideró que Rice se encuentra en una posición sin salida.
Hay denuncias de más de 400 vuelos de la CIA en Alemania.
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Malinoswki explicó que la funcionaria no puede confirmar las denuncias, pero tampoco podría negarlas ya que los aliados europeos quedarían en una posición incómoda.
Además el representante de HRW criticó la posición de las autoridades del viejo continente, quienes indicaron que sancionarán a aquellos países que puedan haber tenido prisiones secretas.
Según Malinowski, la UE debería hacer actualmente lo contrario: promover a los estados miembros ser transparentes con lo que ocurre.
El gran perdedor
Sin duda será la imagen estadounidense la que sufrirá más con todo lo que ocurre.
Las garantías que suele ofrecer Washington, de que no permite la tortura de sus prisioneros, tendrán poco valor si nadie puede ver lo que realmente sucede.
Ya hubo abuso de detenidos en la cárcel de Abu Ghraib -en Irak-, pese a que el gobierno de EE.UU. condenó lo ocurrido. Ahora nuevamente se cuestionará la autoridad moral de este país.
Inevitablemente, Rice será interrogada acerca de cómo algunas democracias permiten la desaparición de personas, pero luego ofrecen cátedras de derechos humanos.
La funcionaria piensa que puede dar una respuesta a esto y además garantizar las relaciones con sus aliados, no obstante, es difícil ver como si no responde a las denuncias específicas.