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Lunes, 25 de abril de 2005 - 16:26 GMT
Irak domina campaña británica
Primer ministro británico, Tony Blair
Blair asegura que la intervención militar en Irak fue legal.

A pocos días de las elecciones en el Reino Unido, la guerra de Irak se ha convertido en el principal tema de debate en la campaña electoral.

El elemento que está en discusión es la sinceridad del primer ministro Tony Blair con respecto a la justificación legal de la intervención militar en el país árabe en marzo de 2003.

Los partidos de oposición intentan aprovechar la situación para inclinar la balanza a su favor en las elecciones del 5 de mayo.

Varios medios han obtenido la copia de un documento que cuestiona la palabra de Blair sobre la legalidad de la guerra en Irak.

Antes de tomar la decisión de enviar tropas al país árabe, el premier consultó al fiscal general Peter Goldsmith si la acción sería legal.

Goldsmith aseguró ante el Parlamento británico, antes de la invasión, que consideraba que la intervención era legal bajo la consideración de que Irak poseía armas de destrucción masiva.

Pero, según el documento filtrado a la prensa, en una primera evaluación el fiscal habría informado sus reservas con respecto a la legalidad de una acción militar británica en Irak.

Dudas legales

Advertencias del fiscal general
Sólo la ONU puede determinar si Irak está acatando sus resoluciones
La resolución 1441 del Consejo de Seguridad puede no ser una suficiente base legal para la guerra
Sería deseable obtener una segunda resolución de la ONU antes de lanzarse a un conflicto
Es riesgoso basarse en resoluciones previas para justificar una intervención militar
Los inspectores de armas de la ONU continúan desarrollando su labor en Irak
Los principios de legalidad argumentados por Estados Unidos son diferentes a los del Reino Unido

De acuerdo con el documento filtrado, Goldsmith advirtió al gobierno de Blair que había varios aspectos que le preocupaban con respecto a la legalidad de una guerra en Irak.

Entre ellos se destaca la consideración de que son las Naciones Unidas, y no Tony Blair, las que debían dictaminar si Irak cumplía o no con las resoluciones y la aclaración de que los principios de legalidad argumentados por Estados Unidos son diferentes a los del Reino Unido, porque el Congreso estadounidense le había conferido poderes especiales al presidente George W. Bush para ir a la guerra.

Algunos medios de comunicación aseguraron hace cerca de un mes que Goldsmith cambió de opinión en su asesoramiento legal.

Es decir, que un primer momento consideró que la invasión del país árabe no era legal y que diez días después llegó a la conclusión de que sí lo era. Y muchos críticos de la guerra sostenían que el informe de Goldsmith "había sido redactado" por allegados a Blair.

"Decisión independiente"

El gobierno de Blair se ha negado, ante los reclamos de los partidos de oposición y de críticos de la guerra de Irak, a difundir las recomendaciones que recibió del fiscal general.

Peter Goldsmith, fiscal general del Reino Unido
Goldsmith dice que no fue presionado por el gobierno.

Lo que se discute es si Goldsmith fue presionado por el gobierno para cambiar de opinión.

El fiscal lo ha negado y ha asegurado que se llegó a sus conclusiones de manera totalmente independiente.

El primer ministro británico también aseguró que el fiscal no fue presionado.

"Pueden intentar comprobar eternamente que se trató de una conspiración: no lo fue", dijo Blair.

"Se trató de un juicio. Ese juicio pudo haber sido acertado o pudo haber sido equivocado. Yo lo acepté. Creo que tomé la decisión correcta. Considero que el mundo está mejor con Saddam en prisión y fuera del poder", aseguró Blair.

La campaña

Hasta ahora el tema de la guerra en Irak había quedado fuera de la campaña electoral.

Según dijo a la prensa un estratega del Partido Liberal Demócrata -la tercera fuerza del país-, este grupo político había planeado lanzar el asunto a la discusión pública a último momento, como golpe de efecto contra el Partido Laborista, en el gobierno.

Sin embargo, la filtración del documento adelantó el debate.

El líder de los liberales demócratas, Charles Kennedy, sostuvo que los británicos deberían usar las elecciones como un referendo para expresar su acuerdo o su desacuerdo con Tony Blair sobre el uso de la fuerza para derrocar a Saddam Hussein.

Blair, por su parte, pidió a la prensa reunida en una conferencia en la sede del Partido Laborista que se preguntara por qué la oposición sacó el tema a la luz pública en este momento.

"Yo les diría que es porque no tienen nada serio para decir sobre los temas que enfrenta el país en el futuro", dijo el primer ministro.

Por su parte, el líder del Partido Conservador, Michael Howard, consideró que la decisión de ir a la guerra fue acertada pero que el Blair "mintió" sobre la legalidad de la intervención militar.



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