La Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Louise Arbour, criticó este viernes a su propio organismo calificándolo de "selectivo e injusto".
Arbour quiere que en el futuro se examine a "todos los países".
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Arbour hizo esta declaración al término de la sesión anual de seis semanas de la Comisión de DD.HH. (CDH) en Ginebra, en medio de numerosos llamados para que se lleve a cabo una profunda reforma de la agencia de la ONU.
Durante el encuentro se tomaron importantes decisiones, como el nombramiento de un investigador de derechos humanos y contraterrorismo.
Además se acordó examinar la relación de las grandes empresas con los DD.HH.
Sin embargo, los críticos afirmaron que la CDH ha actuado de forma arbitraria en los casos de algunos países, lo cual -dijeron- podría poner en peligro toda la estructura de la ONU.
Pequeñas naciones con mal desempeño en materia de derechos humanos fueron señaladas durante la reunión. La CDH condenó a Cuba, Corea del Norte y Bielorrusia.
Sin embargo, países más influyentes aunque con una conducta considerada igualmente dudosa, tales como China, Zimbabue o Rusia -por sus actividades en Chechenia-, no figuraron en la agenda.
"No" a Cuba
Si bien la CDH dijo "sí" a la figura del investigador, rechazó la propuesta de Cuba de que se indague sobre el trato que reciben los prisioneros en la base estadounidense de Guantánamo.
En cuanto a Sudán, días de negociaciones acabaron en una resolución que condena las violaciones de los derechos humanos pero deja afuera algo que el Consejo de Seguridad ya había denunciado: que el gobierno sudanés está implicado en las atrocidades en Darfur.
Cuba había pedido que se investigara la situación en Guantánamo.
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Según los críticos, la CDH no puede funcionar cuando los 53 países miembros, entre ellos China, Cuba, Sudán y Zimbabue, deben juzgarse a sí mismos.
El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, impulsa una amplia reforma que prácticamente implica la desaparición del actual organismo.
Annan ha propuesto la creación de un consejo más pequeño integrado por naciones que demuestren un verdadero compromiso con los derechos humanos.
Por su parte, Louise Arbour ha dicho que el nuevo organismo debe recibir el mandato de revisar periódicamente la situación "en todos los países" y no sólo en un puñado, generalmente del mundo en desarrollo.