El discurso de Assad fue seguido con atención en Líbano.
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El presidente sirio Bashar al-Assad dijo este jueves que su gobierno cooperará con la investigación de Naciones Unidas sobre el asesinato del ex presidente libanés Rafik Hariri siempre y cuando sea aclarado y no perjudique la seguridad nacional de su país.
El mandatario reiteró además que su país no es responsable del crimen de Hariri, que tuvo lugar en febrero pasado.
"Siempre dije que Siria es inocente", aseguró Assad en un discurso televisado. "Estamos muy cerca de confirmar que somos inocentes (...) Siria no tiene nada que ver ni como país ni como individuo".
Siria mantenía una profunda influencia en la política libanesa, además de una fuerte presencia militar, desde el fin de la guerra civil de los años 80.
El crimen de Hariri generó una ola de malestar popular que, sumado a la presión internacional posterior, provocó el retiro sirio en abril.
Ante denuncias de escasa colaboración por parte de Siria, el Consejo de Seguridad de la ONU le dio plazo a Damasco hasta el 15 de diciembre para que aporte información.
El asesinato de Hariri colocó a Siria frente a la ONU y la presión de Occidente.
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Si el resultado no es satisfactorio el Consejo se reserva el derecho de aplicar sanciones.
El investigador de la ONU, el alemán Detlev Mehlis, quiere interrogar a seis funcionarios sirios, pero ha rechazado la oferta de Damasco de que las entrevistas se realicen en territorio sirio o en la sede de la Liga Árabe en Egipto.
En su discurso del jueves Assad fue más allá y tildó al Líbano de un Estado "títere", que es utilizado por los enemigos de Siria como plataforma para lanzar conspiraciones en su contra.
Diversos analistas opinan que entre tanto duelo de palabras, la investigación del asesinato de Hariri corre el riesgo de estancarse.