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Domingo, 6 de noviembre de 2005 - 19:59 GMT
"Los miserables" de Clichy
Joseph Winter
BBC, Clichy-sous-Bois

Coche incendiado en los disturbios en París.
La violencia se ha extendido a otros suburbios de la capital francesa.
Aunque las autoridades han retirado los vehículos incendiados del suburbio de Clichy-sous-Bois, el creciente resentimiento que existe entre los jóvenes del área no podrá extinguirse rápidamente.

Grupos de adolescentes y hombres jóvenes se reúnen afuera de las tiendas y cafés del área. Miran a los extraños con suspicacia, en ocasiones con abierta hostilidad.

Aunque algunos se quejan de que sus voces nunca son escuchadas, mientras hablamos con los residentes alguien nos dice nos vayamos o corremos el riesgo de ser atacados.

Las noches de violencia de la última semana han dado a algunos jóvenes una rara sensación de control, así sea sólo en las calles en las que viven.

"Aquí hay un coctel muy peligroso" dice Ahmed Belmokhtar, un taxista de origen argelino. Es un origen que comparten muchos de aquellos que viven en los urbanizaciones estatales -pobres y asoladas por el crimen- que, como Clichy, rodean a París.

Belmokhtar me hace una lista de problemas: desempleo rampante, policías con la mano muy pesada, discriminación, casas en mal estado y concentración de vastos números de inmigrantes del África del Norte y Occidental junto con su prole.

Muchos sienten que, en el mejor de los casos, el estado los ignora. En el peor, que es un obstáculo para que escapen de los suburbios pobres.

Morir por nada

Habitante de Clichy con la frase "descansen en paz" estampada en su sudadera.
Los amigos de los jóvenes muertos ha buscado maneras de protestas.
La chispa que encendió -de manera literal- este coctel fue la muerte de dos jóvenes de origen africano, habitantes de Clichy.

Bouna Traore, de 15 años y Zyed Benna, de 17, murieron electrocutados cuando, al parecer, escapaban de la policía.

Fotos de ambos jóvenes, con las palabras "descansen en paz" son enviadas a través de los teléfonos móviles del área.

Algunos de los amigos de Traore y Benna portan sudaderas con la frase "muertos por nada".

La muerte de un menor siempre despierta emociones enormes, sin embargo, debajo de los disturbios hay una corriente oculta de marginación social que ha circulado por años y que periódicamente se desborda en violencia.

Quejas

Los destartalados edificios, cubiertos de graffittis y algunos con las ventanas rotas o condenadas con tablones, se extienden por kilómetros y kilómetros.

Quienes viven en ellos dicen que, cuando buscan trabajo, tan pronto como dicen que su nombre es "Mamadou" y vive en Clichy, de inmediato les responden que el trabajo ya ha sido tomado.

Es catastrófico. Nosotros somos los que sufrimos
Habitante de Clichy
Y con frecuencia, cuando un alto número de jóvenes desempleados viven juntos, el resultado es violento

Maratt Sabek, una joven, dice que las mujeres negras y árabes no enfrentan tanta discriminación como sus hermanos a la hora de buscar empleo.

Pero, ¿qué se puede conseguir a través de la violencia?

"Es catastrófico. Nosotros somos los que sufrimos", me dice una mujer joven que está muy asustada para decirme su nombre.

Los carros y las tiendas que han sido pasto de las llamas pertenecen a aquellos que se las han arreglado para conseguir empleo y ahorrar pese a los obstáculos.

Una mujer que visita amigos y familiares en Clichy dice que está estupefacta de ver llamas y escuchar sirenas de la policía. Le recuerdan a Argelia, su país de origen, donde hace poco terminó una guerra civil de una década,

Esto puede ser una exageración, pero es una comparación que conmocionaría a muchos franceses, que nunca han visto en su medio pobreza parecida a la del llamado tercer mundo.

Habitantes asustados

Clichy.
Muchos de los habitantes de Clichy ven su futuro con nubarrones.
El dueño de una elegante tienda de ropa para hombre en el cercano suburbio Aulnay-sous-Bois, que también ha sido escena de motines, dice que sus ventas han caído en un 30%.

"La gente está asustada. Sabe que su auto puede ser quemado esta noche", dice.

Los conductores de tren se han declarado en huelga luego de que colegas fueran atacados, lo que hace más difícil que los residentes de Clichy puedan viajar a otras zonas de París en busca de trabajo.

Sin embargo, como siempre, la vida continúa.

Una mujer lleva una enorme bolsa cargada de cebollas y papas. Me dice que las últimas noches ha estado muy asustada como para salir a la calle, por lo que no ha visto ningún acto de violencia.

A tres cuadras de allí, un parqueadero está cubierto de llantas quemadas y vidrios rotos.

Ahmed, el conductor de taxi, dice que que al recurrir a la violencia, los habitantes Clichy sólo están añadiendo a su propio sufrimiento en el corto plazo. Sin embargo, es la única manera que tienen de "sonar las alarmas"

"En el largo plazo, forzará al gobierno a hacer algo por el área. Sino, la próxima ronda de violencia será peor".



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