La salud del Papa sigue empeorando, según el último informe del Vaticano.
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El Vaticano anunció que la salud del Papa ha empeorado en las últimas horas, que su respiración se ha vuelto superficial y que su presión sanguínea está baja.
Según un canal de televisión italiano, Juan Pablo II ya perdió la conciencia, pero esta versión no ha sido oficialmente confirmada.
Incluso versiones no confirmadas de medios locales señalan que el último electroencefalograma que le practicaron indicó que no había señales de actividad cerebral.
Millones de católicos alrededor del mundo están participando en servicios religiosos para orar por la salud del pontífice.
En Roma se realizó una misa especial dedicada a su persona en la histórica basílica de San Juan de Letrán, una de las más antiguas de la ciudad.
Otras religiones
La corresponsal de la BBC en Jerusalén, Jana Beris, informó que cristianos, judíos y musulmanes han elevado plegarias por la salud del Papa.
En el sitio donde tuvo lugar la última cena, según la fe cristiana, se ofició una misa en la que participaron decenas de obispos de Latinoamérica y el mundo.
El cardenal de Santo Domingo, República Dominicana, Nicolás de Jesús López, dijo que "siendo éste el lugar donde el Señor se despidió de sus apóstoles, creo que tiene un significado especial".
El obispo auxiliar de México, Marcelino Hernández Rodríguez, dijo que el Papa "siempre ha pedido por nosotros y nos ha llamado a amar la vida. Nosotros lo hacemos hoy por él", durante su visita a Jerusalén.
Más temprano, el vocero del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, informó que el Papa ha estado recibiendo a algunos de sus asistentes más allegados.
También anunció que el Papa aprobó el nombramiento de 17 nuevos obispos y arzobispos y aceptó la renuncia de otros seis.
"Serenamente"
Uno de los cardenales que lo visitó, Andrezej Deskur, dijo que el pontífice se estaba apagando serenamente.
Millones de católicos alrededor del mundo participan en servicios religiosos por la salud del pontífice.
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Según el corresponsal de la BBC en Roma, David Willey, teniendo en cuenta la escena descrita por el vocero del Vaticano, parece claro que el Papa Juan Pablo II se ha resignado a aceptar su suerte.
Él mismo pidió permanecer en El Vaticano y no ser trasladado a ningún centro hospitalario.
Su salud se deterioró gravemente en la tarde noche del jueves, a causa de una fiebre alta provocada por una infección urinaria. Más tarde sufrió una falla cardiaco-respiratoria.
Ese mismo día, el Papa recibió la Unción de los Enfermos, el sacramento cristiano reservado para aquellos que están cerca de la hora final.