Por primera vez en sus 25 años de pontificado, Juan Pablo II no apareció en persona en las actividades del Viernes Santo, día en que se recuerda la crucifixión de Jesucristo.
El Papa envió su bendición a través de un video.
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El Papa, de 84 años de edad, permaneció en una capilla del Vaticano durante la ceremonia, y desde allí envió su bendición, a través de un video.
El pontífice de la Iglesia Católica se recupera de una traqueotomía a la que fue sometido hace un mes para ayudarlo a respirar.
Pero su cercano colaborador, el cardenal alemán, Joseph Ratzinger, aseguró en un programa de televisión italiano que el Papa está físicamente débil, pero lúcido.
"El Papa está trabajando con absoluta lucidez", declaró durante el programa "El Calvario del Papa", que la TV italiana retransmitió este viernes para que los peregrinos pudieran ver a Juan Pablo II.
"Y dadas las pruebas físicas que Juan Pablo II está superando, esto es un regalo de Dios", agregó.
Por televisión
El Papa observó por la televisión el servicio de conmemoración de la Pasión del Señor celebrado en la Plaza de San Pedro, y que fue presidido en su nombre por el cardenal estadounidense James Francis Stafford, Penitenciario Mayor de la Iglesia Romana.
De esa manera pudo escuchar cuando su predicador oficial, el franciscano Raniero Cantalamessa, que pronunció la homilía del rito, condenó lo que calificó de un interminable flujo de novelas, películas y obras de teatro en que la figura de Cristo es manipulada bajo el pretexto de nuevos documentos y descubrimientos imaginarios.
El Papa observó por la televisión los servicios del Viernes Santo.
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Cantalamessa denunció que existe una violencia en el mundo contra Cristo, "al que sólo saben presentar como un homosexual o uno que predica que la salvación va ligada a la mujer y da ejemplo casándose con María Magdalena".
"Siempre ha existido la tendencia de vestir a Cristo con los valores de una época o de una ideología. En el pasado, por lo menos, eran causas serias, dignas del hombre y se hablaba de Jesús idealista, socialista, revolucionario", exclamó el predicador del Vaticano.
"Pero esta época, obsesionada por el sexo, sólo sabe presentarlo como un homosexual o uno que predica que la salvación llega de la unión con el hecho femenino".
Consideró que el resentimiento es lanzado contra Cristo por cierto pensamiento laico, "debido a las recientes muestras de unión entre la violencia y lo sagrado".