Las televisiones en el mundo árabe estaban prendidas esta mañana para ver el juicio a Saddam Hussein. En Irak, las víctimas chiitas del régimen del ex mandatario opinaban que finalmente se hacía justicia.
"Este es el fin de todos los tiranos", dijo Laith Abd Mahdi, originario del Dujail, el pequeño pueblo de granjeros chiitas que fuera sometido a un castigo ejemplar en 1982, luego de un fallido intento de asesinato contra Hussein.
En Bagdad, la población siguió el juicio.
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"Nosotros queremos que se sigan los procedimientos legales, pero creemos que la ejecución es la sentencia mínima para Saddam después de los crímenes que cometió", dijo Mohammed Hassal al Mayid, alcalde de Dujail.
Por su parte, Teherán aprovechó la ocasión para enviar sus acusaciones en contra del líder depuesto.
El ministro de Justicia iraní indicó que las quejas incluyen "el uso de armas químicas, el genocidio, violación de principios islámicos y éticos y las convenciones internacionales".
Sin embargo, el actual presidente iraquí, Jalal Talabani, se opone a la pena de muerte aunque ha dicho que "Saddam merece morir 100 veces" por sus crímenes.
Tribunal parcial
Pero para muchos otros, en especial los árabes sunitas, el juicio representa una humillación injusta del ex mandatario, que debería gozar de inmunidad judicial.
Sabah al Mukhatar, presidente de la Asociación de Abogados Árabes en el Reino Unido, señaló que desde un punto exclusivamente legal, el juicio es ilegítimo, ya que el país está bajo ocupación.
En Tikrit, donde nació Hussein, hubo manifestaciones de respaldo.
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Asimismo, Abdul Haq Al Alani, asesor legal del equipo de defensa de Saddam Hussein, enfatizó que cualquier violación del ex mandatario se dio dentro de un contexto legal.
"El Estado soberano de Irak, como cualquier otro Estado del Medio Oriente, tiene sus propias leyes" dijo Al Alani a la BBC y añadió: "sí, puede que haya habido represión y persecuciones, pero lo que digo es que dentro del contexto de la ley, esas acciones fueran llevadas a cabo legalmente".
En otras partes del Medio Oriente, se sigue el caso de cerca. Se piensa que la propia naturaleza del tribunal, establecido durante el gobierno interino bajo tutelaje de Washington, no garantiza un juicio imparcial.
Por ejemplo, en Sudán varios residentes capitalinos manifestaron su descontento.
"Cualquier ciudadano árabe debe ser juzgado por sus compatriotas únicamente. Como musulmán rechazo esta iniciativa que está influenciada por Estados Unidos", dijo un residente de Jartum a la BBC.
Otras dimensiones
¿Y fuera de la región? Yasmin Zalzala solía vivir en Bagdad pero vive en Manchester, Inglaterra, desde hace años.
"Estoy contenta de que el juicio ha comenzado pero es importante incluir a todos los factores. Por ejemplo, quién mantuvo a Hussein en el poder todo este tiempo, quién le advirtió cada vez que había un intento para deshacerse de él".
En Damasco, Siria, se siguió el juicio como en buena parte del mundo árabe.
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Para Hussein al Alak, de la Campaña de Solidaridad por Irak, hay otras prioridades, como las condiciones en la que viven los iraquíes actualmente.
"Estamos hablando de un país donde el analfabetismo y la malnutrición afectan a la mayoría de jóvenes y niños. Y el alto desempleo entre hombres y mujeres y todos aquellos que son prisioneros en su propia casa debido a la ocupación", concluyó al Alak.
Una declaración en internet atribuida al partido Baas de Saddam Hussein, hoy considerado ilegal, hizo un llamamiento a sus partidarios para causar caos y muerte en las fuerzas de ocupación y sus aliados iraquíes.
En el banquillo
Cinco jueces están en el panel, presidido por el juez kurdo Riskar Mohammed Amin.
Hussein fue sentado directamente frente al panel de los jueces, junto con Barzan al-Tikriti, uno de sus medio hermanos; Taha Yassin Ramadán, el ex vice presidente; y Awad al-Bandar, un juez que sentenció a muerte a varias víctimas del caso Dujail.
El juez pidió que se identificara.
-"No reconozco ni al cuerpo que lo designó, ni la agresión porque cualquier cosa construida a partir de la mentira es nula y sin valor", respondió Hussein.
-"Entonces no va a confirmar su identidad?", inquirió el juez Amin.
-"No".
Muchos en Irak quizás no pudieron ni podrán seguir el juicio, debido a la falta de electricidad. Para otros, es tan sólo una distracción para que el pueblo iraquí olvide la situación en la que se encuentra.