Más de 4.000 soldados ya han abandonado Líbano.
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Oficiales de la inteligencia militar siria comenzaron a desalojar sus oficinas en el centro de la capital de Líbano, Beirut.
Los agentes sacaron equipos, muebles, efectos personales y retratos del presidente sirio Bashar al-Assad, y los cargaron en camiones, bajo la custodia de soldados libaneses.
El lunes fueron abandonadas dos oficinas en el norte del país, en las localidades de Amyoun y Deir Ammar.
Para algunos analistas, este es un paso crucial en el retiro de tropas sirias porque la presencia de agentes de inteligencia ha sido la clave de la influencia política y militar en Líbano.
Tras el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, cientos de miles de personas participaron en manifestaciones en Beirut para exigir el final de la presencia de las tropas sirias en el país.
Presión
Miles de manifestantes pidieron el retiro de soldados sirios.
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Siria comenzó a retirar 14.000 efectivos de su ejército tras varias semanas de protestas y en medio de la creciente presión de la comunidad internacional.
El presidente al-Assad acordó entregarle a Naciones Unidas un calendario para la retirada total de sus tropas.
Según el plan, las tropas sirias y oficiales de inteligencia deberán replegarse al valle Bekaa, en el este del Líbano, a finales de este mes, antes de abandonar el territorio por completo, de acuerdo con la resolución 1559 de la ONU.
En la última semana, alrededor de 4.000 soldados se han retirado de Líbano.
Siria tiene tropas desplegadas en Líbano desde 1976, cuando una de las facciones en la guerra civil que en ese entonces tenía lugar en el país pidió su intervención.
Durante la década de los ochenta, el número de militares llegó a 30.000. Después del acuerdo de paz en 1990, la cifra se redujo a 14.000, entre personal militar y de inteligencia.