El Cáucaso se ubica justo en la confluencia de la Federación Rusa con Europa y el Medio Oriente.
La región está habitada por decenas de etnias, que hablan otros tantos idiomas. Su estructura social está basada en los clanes y en las relaciones familiares.
Muchos de estos pueblos son islámicos, pero algunos de ellos adoptaron el cristianismo hace varios siglos.
A lo largo de la historia, los pueblos del Cáucaso han estado sometidos a los caprichos de los gobernantes. Primero bajo el imperio del Zar y después bajo los dictados de los burócratas soviéticos.
Por eso, los territorios de los pueblos caucásicos han sido escenario de conflicto durante muchos años.
Chechenia e Ingushetia "deportadas"
Chechenia, por ejemplo, ha estado enfrentándose al poder de Moscú desde los tiempos de los zares.
Durante la era soviética, los chechenos lograron algún grado de autonomía.
Los civiles han sido muchas veces blanco de un conflicto sin cuartel.
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Pero en 1944, decenas de miles de chechenos, junto con sus vecinos ingushes, fueron deportados a Siberia, acusados de colaborar con las tropas invasoras de la Alemania nazi.
Muchas de los hogares chechenos e ingushes fueron ocupados por otras nacionalidades, como los osetios.
Por eso, cuando Nikita Khrushchev permitió el regreso de los deportados a sus territorios a mediados de los 50, los conflictos entre vecinos comenzaron.
Desde comienzos de la década de los 90, Chechenia se enfrenta con Moscú en procura de su independencia, en una guerra que ha provocado decenas de miles de muertes entre civiles y combatientes.
En este enfrentamiento, es frecuente que los civiles queden en medio de fuego cruzado.
El ejemplo más reciente fue la toma de una escuela de Beslan, Osetia del Norte, en septiembre de 2004.
Se trató de la peor crisis de rehenes en la historia rusa, que dejó al menos 330 muertos, en su mayoría niños.