El Reino Unido asumió la presidencia de la UE en julio de 2005.
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El deseo de una creciente relación económica entre Rusia y la Unión Europea fue el principal tema de conversación entre el primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante su visita oficial en Londres.
Ambos líderes, acompañados por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, hablaron también de energía, comercio y cooperación contra el terrorismo.
"Queremos trabajar para llevar la relación entre Europa y Rusia a un nuevo nivel, más intenso y fortalecido", dijo el dirigente británico.
La importancia de Rusia como uno de los principales proveedores de petróleo y gas para la Unión Europea (UE) es un aspecto clave en el contexto de este encuentro.
En efecto, para algunos críticos es también un factor que en el futuro podría hacer vulnerable a la Unión.
Se calcula que Rusia pronto abastecerá el 50% de la demanda de gas de la UE.
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Queremos trabajar para llevar la relación entre Europa y Rusia a un nuevo nivel, más intenso y fortalecido
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El presidente Putin, sin embargo, dijo que los temores a una posible dependencia excesiva de la energía rusa en el futuro son muy exagerados.
"Varios países europeos obtienen el 90% de sus provisiones de gas de Rusia y nadie se ha quejado hasta ahora", recordó el presidente ruso.
"Rusia es un socio fiable y nunca ha defraudado a sus socios comerciales europeos, ni siquiera durante su periodo económico más difícil", añadió.
Tras el encuentro, Blair dijo que las relaciones con Rusia eran de un tremendo beneficio para la Unión.
"Nuestro futuro económico está vinculado, pero siempre lo iba a estar. Y el hecho de que Rusia es un exportador de energía clave para la Unión Europea no es algo que haya sucedido de repente. Ha estado pasando durante años", dijo Tony Blair.
Viejos desacuerdos
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Es importante que Rusia respete los derechos humanos y al decir esto creemos que debería hacerlo respetando nuestros estándares: los derechos humanos que tenemos en la Unión Europea
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Pero según el corresponsal de la BBC Jonathan Marcus, el énfasis en los asuntos comerciales permitió a los líderes pasar por alto las tensiones subyacentes en la relación entre la Unión Europea y Rusia.
Ambas partes han discrepado en asuntos como Chechenia e Irán.
Tras el encuentro en Londres, José Manuel Barroso dijo que le había dejado claro al presidente Putin que la situación en cuanto a los derechos humanos en la región estaba siendo observada atentamente.
"Es importante que Rusia respete los derechos humanos, y al decir esto creemos que debería hacerlo respetando nuestros estándares: los derechos humanos que tenemos en la Unión Europea y en los estados miembros de la Unión", dijo Barroso.
Otro de los puntos difíciles entre ambas partes son los prolongados conflictos en algunas de las ex repúblicas soviéticas, que ahora se encuentran "atrapados" entre Rusia y una Unión Europea en expansión.