La presión sobre uno de los principales dirigentes republicanos en el Congreso de Estados Unidos, Tom DeLay, aumentó este lunes después de que un gran jurado de Texas le acusó por lavado de dinero.
Esta es la segunda acusación contra DeLay en menos de una semana.
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DeLay, un aliado clave del presidente George W. Bush, ya había sido acusado la semana pasada de conspiración criminal en un caso relacionado con el financiamiento de una campaña electoral en Texas hace tres años.
Esas primeras acusaciones provocaron que DeLay renunciara a su posición de líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes.
El congresista estadounidense dijo que esta última acusación es una medida táctica del fiscal del Distrito del Condado de Travis en Texas, Ronnie Earle.
"Está tratando de reunir el equivalente legal de una 'paliza' porque sabe que las acusaciones de la semana pasada estuvieron totalmente fabricadas y son ilegítimas".
Abominación judicial
DeLay agregó que "esto es una abominación de la justicia".
No es la primera vez que DeLay es puesto en el banquillo de los acusados. Un comité de ética del Congreso lo amonestó en tres ocasiones por lo que definió como "conducta objetable".
Tres de sus ex colaboradores también han sido acusados de recolección ilegal de fondos.