Los comicios para elegir a los miembros del nuevo cuerpo legislativo en Afganistán, celebrados en septiembre pasado, estuvieron marcados por una gran abstención y por la participación de la mujer afgana en la política.
Al representante especial de la Unión Europea en Afganistán le preocupa la baja participación en los comicios.
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De hecho, el 25% de los curules del Parlamento deberá ser ocupado por mujeres.
A los comicios asistió -como observador- Francesc Vendrell, representante especial de la Unión Europea en Afganistán y una de las personalidades clave detrás de los esfuerzos internacionales por pacificar el país.
En la capital afgana conversó con el colaborador de la BBC en Afganistán, Alfonso Daniels, sobre el impacto de estas elecciones parlamentarias.
¿Cómo se comprende la baja participación de poco más del 50% en las elecciones parlamentarias del 18 de septiembre, comparado con cerca del 70% en las elecciones presidenciales del año pasado?
Son varias las causas de esta caída: son las segundas elecciones en un año.
Segundo, hay muchísimos candidatos y los únicos conocidos son antiguos señores de la guerra o antiguos criminales, mientras que los nuevos no han tenido la oportunidad de mostrar su programa.
Tercero, el tipo de papeleta que en Kabul mostraba a más de 400 candidatos, hizo que todo fuese muy complicado y que muchos votantes no pudieran encontrar sus candidatos.
Finalmente hay cierta desilusión entre el electorado por el avance tan lento en la reconstrucción y mejora del país.
¿Cuán grave es esta baja participación?
Sólo el 50% de los votantes ejercieron el derecho al voto, un 20% menos que en las presidenciales del año anterior.
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El problema es serio aunque el nivel de participación es similar al existente en democracias consolidadas occidentales.
Pero los grandes beneficiados serán los señores de la guerra que se presentaron porque ellos son los que tienen los medios de transporte y organización necesaria para asegurar que sus votantes vayan a votar.
Algunos políticos y analistas advierten que el porcentaje de candidatos elegidos con vínculos a señores de la guerra y mafias locales será la mitad y que podrían paralizar el nuevo parlamento. ¿Está usted de acuerdo?
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El tipo de papeleta que en Kabul mostraba a más de 400 candidatos, hizo que todo fuese muy complicado y que muchos votantes no pudieran encontrar sus candidatos
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No creo que vayan a ser una mayoría, especialmente porque el último año han visto debilitarse ligeramente su poder.
Pero su presencia, debido a que el sistema no cuenta con partidos políticos, hará que el proceso de legislar y de hacer nombramientos sea más lento todavía.
Al final creo que habrá dos minorías -una a favor y otra en contra del gobierno- junto con una gran mayoría de candidatos independientes que estarán en medio y que votarán dependiendo del tema.
En Afganistán las oposiciones no son ideológicas sino de intereses y personalidades, así que mucho dependerá de las relaciones que el presidente vaya a establecer con los líderes parlamentarios en la cámara baja.
¿Cómo ve el papel de las mujeres candidatas, que representarán el 25% de los parlamentarios?
He estado siguiendo la situación en cada provincia y creo que el porcentaje de mujeres candidatas que son progresistas e independientes es mayor que el de hombres.
Establecer cuotas de representación femenina y abrir oportunidades de empleo para las mujeres es más fácil que cambiar las costumbres en el país.
La presencia de estas mujeres en el parlamento servirá para impulsar cambios legislativos que, poco a poco, repercutirán en la sociedad.
El próximo mayo el Reino Unido asumirá el control de las fuerzas multinacionales bajo mando de la OTAN en Afganistán. ¿Cree que para entonces se habrán expandido al conflictivo sur y este del país, las últimas zonas todavía controladas por las fuerzas de la coalición lideradas por EE.UU.?
Dos elecciones, muchos candidatos y papeletas confusas complicaron el proceso electoral.
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La decisión de expandir el radio de acción de las tropas multinacionales al sur, a las provincias de Kandahar, Helmand y Uruzgan, ya está tomada y el esfuerzo será liderado por el Reino Unido, Países Bajos y Canadá.
Lo que no está decidido es si la expansión ocurrirá también en el este de Afganistán o si se fusionarán las tropas multinacionales y de la coalición que luchan actualmente contra la insurgencia en un mando único.
Esto dependerá de la voluntad de los países de la OTAN y de la situación de seguridad, que en caso de empeorar complicaría mucho esta fusión.