La Casa Blanca respalda los nuevos controles a la inmigración que estableció la Cámara de Representantes, pese a que puede ir contra su plan de flexibilizar las leyes de inmigración.
La ley establece controles más rigurosos a extranjeros.
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La aprobación de la llamada "Ley de Identidad Real" fue tema de la rueda de prensa diaria de este viernes en la Casa Blanca.
El portavoz presidencial, Scott McClellan, aseguró que la iniciativa cuenta con el apoyo del ejecutivo.
"Es claro que tenemos que lidiar con el problema de los inmigrantes indocumentados".
Ambigüedades
Sin embargo, McClellan no aclaró directamente si ese apoyo abarca en todos los puntos de la iniciativa, sobre todo lo referente a la construcción de un muro en la frontera con México en California para impedir el paso de inmigrantes indocumentados.
El respaldo presidencial fue calificado como "desilusionante" por grupos de derechos de inmigrantes, entre ellos el Consejo Nacional La Raza, la mayor organización hispana de los EE.UU.
Su presidenta, Janet Murgia lo calificó de "un paso atrás".
"Es dañino para las comunidades inmigrantes, no contribuye a una verdadera reforma migratoria y sólo hace el debate futuro más difícil y divisor" dijo Murgia.
Algunos sostienen que se trata de una ley de inmigración disfrazada bajo la excusa de la seguridad nacional.
El Foro Nacional de Inmigración, otra organización que apoya los derechos de los inmigrantes, asegura que "la propuesta (¿) se basa en la falacia de que el reforzamiento policial puede garantizar por sí sólo la seguridad fronteriza o controlar la inmigración".
"Quienes creen que esta medida mejorará la seguridad de manera significativa se engaña", puede leerse en un comunicado publicado en el sitio de internet del Foro.
En el frente interno, grupos de defensa de derechos civiles critican el proyecto porque temen que es el germen de un futuro sistema de identificación nacional para todos los ciudadanos estadounidenses.
Vieja polémica
La propuesta Sensenbrenner pasa ahora a la consideración del senado, donde los grupos de derechos humanos esperan que sea rechazada o al menos modificada.
"Es irresponsable por parte de la Cámara de Representantes adelantar esta legislación tan mal concebida" declaró Janet Murgia, del Consejo Nacional de la Raza, quien dijo esperar que el Senado realice un debate más razonable y profundo sobre la propuesta.
"Si estas provisiones hubieran estado en vigencia el 11 de septiembre del 2001 no habrían impedido la acción de los terroristas".
Los puntos de la propuesta Sensenbrenner fueron ya descartados el año pasado cuando se aprobó la reforma del sistema de inteligencia.
En medio de las negociaciones políticas para aprobar la reforma se acordó considerar la iniciativa por separado a principios del 2005.
Muchos consideran que si se aprueba la "Ley de Identidad Real" no se compaginaría con las intenciones del presidente Bush de flexibilizar las leyes de inmigración, como ha ofrecido reiteradamente.
Eso si se considera que el presidente y el partido están perfectamente alineados en ese tema. Pero no parece ser el caso ya que varios congresistas republicanos rechazan la idea de la Casa Blanca.
Al punto que 70 de ellos han formado un grupo parlamentario especial que propone controles más estrictos de los inmigrantes.