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Martes, 13 de septiembre de 2005 - 19:30 GMT
La vida después de Katrina (1)
Dos fotos de un mismo lugar cerca de Nueva Orleans, la primera tomada al otro día del paso del huracán y la otra dos semanas después.
Algo ha mejorado, dos semanas después del huracán, pero aún queda mucho por hacer.

El huracán Katrina dejó cientos de miles de damnificados; personas que perdieron sus hogares, sus pertenencias, sus trabajos y en muchos casos a seres queridos.

BBC Mundo habló con dos personas que si bien no estuvieron en el ojo del huracán, sintieron en carne propia sus devastadores efectos.

Cada semana volveremos a contactarlos para conocer cómo siguen sobrellevando la situación.

El siguiente es el primer testimonio de Lili Baltodano, una nicaragüense de 58 años de edad que vive desde hace 18 años en la ciudad de Keller, Louisiana, cerca de Nueva Orleans.


Aquí tuvimos mucha suerte porque no se inundó la ciudad. En el complejo de edificios donde vivo muchos apartamentos quedaron dañados por los fuertes vientos que derribaron techos.

Lili Baltodano.
Lili Baltodano: "uno tiene que salir a hacer fila para obtener comida caliente".

Acá hay 500 apartamentos y hay personas que están aisladas en edificios que están en malas condiciones y deberían reubicarlos. Lo que pasa es que la oficina de la administración no está atendiendo a nadie.

Ya tenemos agua potable pero todavía no tenemos energía eléctrica y es terrible porque hace un calor insoportable. La ropa la lavamos a mano.

Cerca a mi vecindad hay energía eléctrica restaurada entonces me voy a dormir a lo de una amiga que tiene luz y aire acondicionado. Lo que no tiene mi amiga es agua.

"La comida abunda"

Aquí está viniendo la Cruz Roja con frecuencia, también viene una brigada de médicos que toma la presión, cura a aquellos que hayan tenido algún pequeño accidente, hay personas diabéticas, personas muy enfermas y la Cruz Roja está atenta a dar sus servicios. Sobre todo porque también hay niños y los han vacunado contra el tétanos.

La comida abunda aquí. Viene el ejército a distribuir comida. La Cruz Roja también vino dos o tres días a dar comida y agua. Luego uno tiene que salir a hacer fila para obtener comida caliente. Hay puestos especiales para eso, pero no avisan; los vecinos corren la voz: 'miren, en tal lugar están dando'.

Hay mucha escasez de gasolina. No hay nada de transporte público porque todos los trabajos están cerrados.

Tengo un hermano en Miami que me ha rogado que me vaya para allá pero llevo aquí como 18 años y si voy ahí, me voy a la misma zona de huracanes
Lila Baltodano

La limpieza de las calles, la restauración de la energía eléctrica, esos trabajos van bien acelerados pero sucede que la gente anda circulando por las calles y se interpone en el camino.

Yo no sé nada del FEMA. Quisiera saber qué va a hacer el FEMA por nosotros que nos quedamos sin trabajo. Yo soy una mujer sola, tengo que pagar las cuentas, no ahorita porque dan una prórroga, pero en un tiempito.

Llamé al FEMA y me respondieron que si mi casa no estaba dañada, mis muebles no sufrieron ningún daño tampoco, ni yo personalmente, me dijeron: 'comida le van a dar, pero no mucho más. Igual siga llamando'.

Sin trabajo

Yo trabajaba cuidando a una señora pero se fue a Houston y no sé nada de ella.

También trabajaba con otra señora sábado y domingo pero justo le dije que iba a dejar de trabajar con ella unas cuatro o seis semanas porque me sentía muy cansada y el doctor me dijo que botara alguna carga de trabajo.

De ellos no sé absolutamente nada, vivían cerca del lago, aquí en Keller. Imagino que ahí están en proceso de limpieza y no puedo entrar. Quizá puedo intentarlo pero es un riesgo.

O sea que ahora no tengo nada de trabajo. Yo soy profesora de educación media y no he trabajado en mi profesión porque para eso tengo que dominar bien el inglés y volver a sacar títulos.

Tengo un hermano en Miami que me ha rogado que me vaya para allá pero llevo aquí como 18 años y si voy ahí, me voy a la misma zona de huracanes.

Yo me siento muy contenta porque mis amistades me llaman, me ofrecen ayuda, y sé que mi familia está sumamente preocupada por mí. Pero también me molesto cuando mi familia llama tanto por mí, creen que me pasó algo.

Una señora llamó tres veces y no me creía que estaba viva y tuve que hacerme pasar por otra persona y decirle que me había marchado a otra ciudad para que dejara de llamar.

Cuando se normalice la situación voy a tratar de gestionar mi retiro.

Tengo muchas expectativas pero necesito tener paciencia y continuar aquí de mientras.



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