Con menciones a Afganistán, los territorios palestinos, Ucrania e Irak, el primer párrafo del discurso del presidente de EE.UU. sobre el Estado de la Unión establece el tono de lo que fue una intervención marcada por la confianza.
Desde el mismo inicio, el discurso comienza a desarrollar una visión idealista con referencias a la realización de elecciones en Irak y continuos llamados a que se establezcan cambios radicales en Medio Oriente y a que se retome el proceso de paz entre israelíes y palestinos.
Se trata de la misma visión ya expresada hace dos semanas en el discurso de juramentación de George W. Bush en su segundo período al frente de la Casa Blanca.
Además de política exterior, Bush tocó una amplia agenda interna, centrada en establecer planes ambiciosos a nivel nacional referentes a la reforma de la seguridad social y del programa de pensiones.
Pero así como la agenda nacional podría verse frenada por el peso de la deuda estadounidense, la agenda internacional podría verse limitada por el progreso de la situación en Irak.
Democracia y política exterior
El tema central del discurso -en el que se omite a Latinoamérica- volvió a girar en torno a la idea de que EE.UU. debe involucrarse en la expansión de la democracia por todo el mundo.
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Hoy Irán cotinúa siendo el principal promotor del terrorismo mediante el desarrollo de armas nucleares y la negación de las libertades que la ciudadanía busca y merece
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"La única fuerza verdaderamente poderosa para detener el ascenso de la tiranía y el terror, y reemplazar el odio con la esperanza, es la fuerza de la libertad humana", declaró Bush.
El mandatario enfatizó el tema de Irán. "Hoy -dijo- Irán cotinúa siendo el principal promotor del terrorismo mediante el desarrollo de armas nucleares y la negación de las libertades que la ciudadanía busca y merece".
Pero a pesar de su contundente retórica, las palabras de Bush indican que quiere mantener abierta toda una gama de opciones.
"Grandes riesgos"
Así lo indica su disposición a trabajar con los europeos para convencer a Teherán de que abandone su programa de fabricación de uranio enriquecido y lo que denominó como "promoción del terror".
En cuanto al coflicto palestino-israelí, el presidente de EE.UU. habló con una convicción mayor de lo que se esperaba sobre la necesidad de que el Congreso de su país destine US$350 millones a las reformas políticas, económicas y de seguridad palestinas.
El mandatario enfatizó en el tema de Irán.
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"El objetivo de que dos estados democráticos, Israel y Palestina, vivan juntos en paz es alcanzable, y Estados Unidos ayudará a lograrlo", manifestó.
A medida que se inicia el segundo período presidencial de Bush, éste quiere remarcar su imagen como la de un "hombre que piensa en grande y asume grandes riesgos".
Pero Bush sabe que cuenta con poco tiempo para "invertir" la suerte de "capital humano" que él considera haber ganado por medio de su reelección.