La participación en las urnas es sólo uno de los indicadores para determinar si las elecciones del domingo fueron o no un éxito, pero no el fundamental.
Las elecciones fueron el primer paso de un proceso político que se desarrollará este año.
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Lo más importante va a ser la reacción de los iraquíes una vez que se forme la Asamblea Nacional que eligieron.
El ex representante especial de Gran Bretaña en Irak, Jeremy Greenstock, afirma que los iraquíes tendrán que trabajar junto a su nuevo gobierno para contener la violencia en el país.
Y asegura que incluso si logran establecer una ruta hacia el futuro, lo más probable es que el camino esté lleno de baches.
Estos comicios son solamente el comienzo de un complejo proceso político que se desarrollará a lo largo de este año.
No hay dudas de que habrá controversias en torno a la elaboración del borrador de la nueva constitución.
Luego vendrá el referendo sobre esa constitución y más tarde, en diciembre, otras elecciones para escoger un gobierno permanente.
La violencia será uno de los problemas críticos en los próximos meses.
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Pero la tarea más inmediata para quienes fueron elegidos este domingo es asegurar que Irak tenga una asamblea representativa, formada por algún tipo de coalición, pero con un fuerte liderazgo.
También debe ser lo más inclusiva posible.
Eso implica acercarse a esos miembros de la comunidad sunita que podrían haberse sentido excluidos por estas elecciones.