Nadie habla aquí de jardín de rosas, pero son muchos quienes abrigan nuevas esperanzas. La situación entre israelíes y palestinos, en medio de un conflicto aún no resuelto, va mejorando. Se lo siente del lado israelí y también del lado palestino.
Lo que lo ha contribuido a la calma -no absoluta pero incomparablemente mayor que antes- es el fin del disparo de cohetes Qassam y morteros desde la Franja de Gaza hacia Israel y asentamientos israelíes en la zona.
Eso, debido a que la policía palestina, por orden del presidente Mahmoud Abbas, ha tomado posiciones en las zonas de los disparos, con la declarada intención de frenar a los grupos radicales que intenten violar el nuevo espíritu que comienza a respirarse en el lugar.
En Bet Lahia, una de las localidades en la parte norte de la Franja en la que se han desplegado policías palestinos, los habitantes tienen muchas críticas a Israel por los operativos militares, pero no menos a los grupos radicales por disparar desde al lado de sus casas.
"Es mejor así, porque no podíamos vivir", nos dijo un joven de unos 17 años, cuando preguntamos , señalando al policía palestino que nos observaba en silencio, si está satisfecho con los nuevos vecinos armados.
"No queremos que nuestros policías sean colaboradores de Israel, pero están aquí para protegernos a nosotros, porque en definitiva, si desde Bet Lahia se disparan Qassams, la respuesta caerá en nuestras casas y con eso no conseguimos nada".
Varios jóvenes y adultos que escuchaban, asentían con firmeza . Los niños pequeños se reían, como si todo fuera una broma, pero los más grandecitos prestaban atención, hasta que una niña de unos 12 años, dijo que "mis padres tenían antes mucho miedo y ahora creen que la situación puede mejorar".
Acercamiento
El despliegue policial palestino ha traído una cierta tranquilidad.
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Israel ha reanudado los contactos políticos a alto nivel y se habla ya de la posibilidad de una cumbre entre el primer ministro, Ariel Sharon, y el presidente palestino, Mahmoud Abbas (Abu Mazen), en las próximas dos semanas.
También hay contactos entre altos oficiales de ambas partes, para coordinar temas de seguridad.
En la ciudad de Gaza, entrevistamos al General Musa Arafat (primo del fallecido Yasser Arafat ) , actualmente jefe de la Inteligencia Militar palestina y de las Fuerzas de Seguridad Nacional en la Franja de Gaza.
Pocas horas después de recibirnos en su despacho, partía a un nuevo encuentro con oficiales israelíes. Ante nuestro micrófono, destacaba la necesidad de avanzar decididamente.
"Tenemos que garantizar que haya calma y crear las condiciones para que se pueda volver a negociar en la mesa de conversaciones", afirmaba.
Pero poco después, en otros reportajes , confirmamos cuán difícil será lidiar con todas las piezas del mosaico, por más que todos hablen ahora de lo inminente de una "hudna" formal, aunque por el momento sólo de habla de "mantener la calma".
"Tregua"
Sami Abu Zuhri-el único portavoz de los integristas de Hamas al que pudimos entrevistar -debido a que su jefe Mahmud al-Zahar se esconde y tampoco periodistas palestinos en Gaza logran ubicarlo- habla de una tregua "porque sentimos que el pueblo la necesita ahora", pero admite que no se habla en absoluto de la posibilidad de paz verdadera y definitiva.
"Nunca reconoceremos al Estado de Israel", dice Abu Zuhri, admitiendo inclusive que para Hamas -por más que se haya publicado lo contrario - también el territorio de lo que es hoy Israel (lo que los palestinos llaman "lo de adentro, del 48"), es "territorio ocupado".
Luego, vemos a Abu Muhammad, portavoz de los Mártires de Al-Aqsa, el brazo armado de Fatah. Encapuchado y cubierto de pies a cabeza, con una cinta en la frente con el nombre de su grupo, aclara que están dispuestos a dar una chance a Abu Mazen y a dejar de disparar por ahora.
Sostiene que la diferencia entre su grupo y Hamas, es que ellos, Al-Aqsa, reconocen los acuerdos de Oslo y están dispuestos a que la solución pase por una fórmula de un Estado palestino viviendo junto al Estado de Israel, mientras que Hamas rechaza estas ideas.
Pero lo que puede sonar muy bien se complica cuando preguntamos si aceptarán la línea de Abu Mazen, opuesta a la violencia, sea como sea.
"Si el liderazgo político no respeta el interés nacional palestino, tomaremos nuestras propias decisiones", responde Abu Muhammad. Una de esas decisiones, recalca, es que los Batallones no depondrán las armas.
Preguntamos si es cierto que Abu Mazen les ofreció incorporarse a los servicios de seguridad palestinos. "Si, es cierto", contesta. "Pero de hecho ya muchos de nuestros hombres están en los servicios de seguridad. De todos modos, si nos ofrece que todos nos sumemos para desmembrar los batallones Mártires de Al-Aqsa, están perdiendo el tiempo. Eso no pasará".