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Magdi Abdelhadi
Especialista en temas árabes de la BBC
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El paradójico estado de ánimo refleja las divisiones en el país.
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Un periodista iraquí en Bagdad resumió en cuatro palabras el estado de ánimo de Irak a una semana de las elecciones: miedo, anarquía, entusiasmo y esperanza.
La paradoja refleja el conflicto entre una mayoría que quiere votar y una minoría militante dispuesta a hundir las elecciones.
Sin embargo, el miedo es el que aparentemente domina el panorama.
El temor es tal que las autoridades parecen estar retrasando hasta el último minuto posible la publicación de los detalles sobre dónde votar.
Les preocupa que las urnas se conviertan en blancos de ataques, incluso antes de que comience la votación.
Las campañas electorales han tenido bajo perfil, y se cree que ello continuará así debido a la situación violencia.
Boicot
En algunas regiones, los afiches son pintados por quienes llaman al boicot.
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Otro fantasma que ronda las elecciones, además de la violencia, es el boicot sunita.
Mientras que en Bagdad y otras ciudades han aparecido afiches de partidos políticos, en las zonas mayoritariamente sunitas los únicos avisos visibles son aquellos que llaman al boicot.
Sin embargo, en el sur predominantemente chiita y en el norte, donde hay una mayoría kurda, hay grandes esperanzas y entusiasmo de que el voto inicie una nueva era en la historia iraquí.
A pesar de esto, los iraquíes continuarán contando sus muertos, temiendo sobre el presente, preocupándose por su futuro y esperando que haya una luz al final del túnel.