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Alistair Leithead
BBC, Nueva Orleans
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La legendaria calle de Bourbon en Nueva Orleans a la espera del ojo de la tormenta.
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Las calles están silenciosas. Aquellos que se querían ir de Nueva Orleans ya se fueron.
A los que se quedaron los acompaña la tensión y el miedo por la pronta llegada de Katrina a las costas de Lousiana.
Los refugios están llenos. El estadio de fútbol americano es el centro de evacuados más grande y a la vez el punto más elevado de una ciudad construida en su mayoría bajo el nivel del mar.
Los muros de contención que la protegen, según predicciones, van a ser destruidos por la tormenta.
Se espera que las lluvias inunden la ciudad y que ráfagas de viento de cerca de 280 kilómetros por hora destruyan casas y corten la electricidad.
Los residentes han abandonado sus casas y buscan refugio en edificios altos con la esperanza de estar más seguros.
Residentes en Nueva Orleans se refugian en el Superdome de Lousiana.
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Truenos, relámpagos y tornados azotan ahora a las costas de Alabama, Missisipi y Lousiana.
Pero el ojo de la tormenta se dirige extactamente hacia esta ciudad histórica.
Esta ciudad ya ha logrado capear temporales en el pasado, pero sabe que ésta vez no puede escapar de Katrina.
Katrina es ahora una de las tormentas más violentas que haya golpeado a los Estados Unidos.
El viento aquí en Nueva Orleans está incrementando su fuerza.
Faltan pocas horas para que llegue lo peor. Pero para los que se quedaron va a ser una larga espera.