Al asumir este jueves la presidencia de Estados Unidos por un segundo término, George W. Bush prometió su respaldo a quienes se esfuerzan por derrocar las tiranías en el mundo.
Bush destacó que EE.UU. depende de la ayuda de sus aliados mundiales.
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El mandatario destacó, además, la importancia que tiene para su país la cooperación de sus aliados mundiales.
"Todos los aliados de Estados Unidos deben saber que nos honramos con su amistad, que confiamos en su consejo y que dependemos de su ayuda", expresó Bush durante el discurso que pronunció poco antes de tomar posesión por otros cuatro años en Washington.
En un día frío y lluvioso, y en medio de estrictas medidas de seguridad, Bush, con su mano sobre una Biblia, repitió el juramento ante el presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos, William Renquist.
Según el mandatario, parte de la política de Washington es respaldar la democracia y dar fin a la tiranía.
"Es la política de Estados Unidos procurar y apoyar el crecimiento de movimientos democráticos e instituciones en toda nación y cultura, con el objetivo de terminar con la tiranía en nuestro mundo", dijo Bush.
Su propia voz
El presidente estadounidense afirmó que su país no pretende imponer su estilo de gobierno a otras naciones, sino ayudarles a encontrar su propia voz y camino.
Cheney fue juramentado primero, como lo establece la Constitución de EE.UU..
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Unas 500.000 personas desafiaron el frío para presenciar la ceremonia que, se estima, ha costado unos US$40 millones.
El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, fue juramentado primero como lo establece la Constitución.
El evento estuvo caracterizado por unas medidas de seguridad sin precedentes. Más de 6.000 policías y 10.000 soldados custodian la ciudad.
Se prohibieron todos los vuelos, excepto los de aviones comerciales que utilizan el aeropuerto nacional Ronald Reagan, ubicado justo al frente de la zona de los festejos, en la otra orilla del Potomac.
El principal río de Washington y su afluente, el Anacostia, eran vigilados durante la jornada por docenas de lanchas rápidas de la guardia costera.
Las limusinas también fueron controladas. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) dijo que maneja información sobre supuestos planes de grupos extremistas de ampararse tras los cristales oscuros de estos vehículos de lujo para lanzar ataques.
Sin embargo, la oficina del secretario de Seguridad Nacional, Tom Ridge, dijo que no ha habido ninguna amenaza terrorista pero que se trataba de medidas de precaución.