Líderes políticos de Irak se enfrentan este jueves a un nuevo plazo para presentar un texto de la futura constitución que sea aceptable para todos los sectores de la sociedad iraquí.
El proyecto de constitución podría ser aprobado este jueves en el Parlamento.
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El borrador fue presentando al Parlamento el lunes y el presidente del organismo espera poder lograr un consenso este jueves.
El documento cuenta con el apoyo de los kurdos y la mayoría chiíta, pero los sunitas aún se oponen a aspectos clave del borrador.
La agencia de prensa estadounidense Associated Press dijo que obtuvo una copia del borrador de constitución, y que el texto indica que el futuro de Irak descansa en un sistema democrático, federal, y republicano, libre de discriminación sectaria o racial y con una distribución equitativa de la riqueza.
Políticos y religiosos sunitas amenazaron con luchar hasta hacer fracasar la propuesta.
Portavoces del Congreso Nacional Sunita y de la Asociación de Clérigos Musulmanes acusaron a los kurdos y a los chiítas de controlar el gobierno y el Parlamento y marginar a los sunitas de la toma de decisiones sobre el futuro de Irak.
Consulta popular
Si el Parlamento no aprueba el borrador este jueves, deberá ser sometido a consulta popular en octubre próximo.
Para pidió a los sunitas que lleguen a un acuerdo.
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Mientras, el gobierno de mayoría chiíta descartó hacer mayores concesiones en el texto y dijo que no piensa reabrir los puntos clave de la disputa.
Entre los puntos de divergencia sobre la constitución figura en primer lugar el tema del federalismo, que quizás es uno de los puntos claves en las discusiones.
Luego, está el asunto de la relación planteada entre las diferentes instituciones del Estado, y en tercer lugar se discuten propuestas para erradicar la influencia del antiguo régimen Baathista.
Los grupos chiítas y kurdos cuentan con una mayoría abrumadora en el Parlamento, lo que les permitiría aprobar la constitución a pesar de no contar con el respaldo sunita.
Pero algunos analistas han advertido sobre las consecuencias perjudiciales que pudieran generarse en el proceso político iraquí, si prospera la propuesta constitucional sin la aprobación de los grupos sunitas.
El presidente de Estados Unidos George Bush urgió a los sunitas a aceptar un acuerdo que asegure la paz en Irak.