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Jueves, 13 de enero de 2005 - 14:12 GMT
"Como buscar una aguja en un pajar"

Jana Beris
BBC Mundo, Medio Oriente

Dr. Ricardo Najman (Todas las imágenes cedidas por el Dr. Najman)
El doctor Najman recibiendo datos de las víctimas.

Un equipo de casi 20 expertos en identificación forense fue enviado a la zona de la catástrofe del tsunami en Tailandia por iniciativa del ministerio de Relaciones Exteriores de Israel.

El doctor Ricardo Najman (39 años), israelí de origen argentino, fue uno de sus principales, en calidad de subdirector del Instituto Nacional de Medicina Forense de Abu Kabir.

En aproximadamente una quincena, identificó personas de 10 países, entre ellos algunos latinoamericanos.

Ya de regreso dialogó con la corresponsal de la BBC en Medio Oriente, Jana Beris.


¿Cuál es el desafío principal cuando uno emprende una misión como ésta?

Poder de alguna manera, rápida y precisa, devolver el cuerpo a los familiares que han perdido la esperanza de encontrar a su ser querido, para que pueda recibir sepultura lo antes posible, como Dios manda.

Hemos lidiado mucho con situaciones difíciles después de atentados terroristas en Israel, en las que vemos cuán importante es para la familia recuperar a su ser querido.

¿Qué tiene de diferente lidiar con un caso como éste? ¿El aspecto cuantitativo, el que se trate de tantas víctimas?

En efecto, la gran cantidad de víctimas. Buscar una persona determinada en una cantidad tan enorme de víctimas es como buscar una aguja en un pajar.

Por encima de ello, está el hecho de que el mundo entero de alguna manera está mirándote con una lupa mucho más grande y además muchísimas familias esperan que los puedas ayudar.

¿Hay situaciones en las que es totalmente imposible identificar a alguien, no porque no haya datos que la familia proporcione sino por el estado del cuerpo?

De cualquier manera, con cada identificación que nuestro equipo hacía, era como que dentro de todo lo horrible y desastroso de la situación, había una felicidad de hacer posible que la familia que perdió a un ser querido pueda llevarlo de regreso a su tierra
Ricardo Najman

La identificación tiene que ver con la medicina y ésta nunca da un 100% de garantía.

Puede llevar tiempo, pero en general hay suficientes bases científicas como para hacer una identificación. Hay que recordar que casi todos los cuerpos en esta catástrofe, cuando llegamos ya estaban en un estado muy avanzado de descomposición.

Claro, por el agua, calor...

Evidente. Era casi imposible hacer una identificación visual. Se usaron otros métodos científicos para hacer la identificación.

¿Qué es lo que tú sentiste cuando llegaste a Tailandia y viste esa cantidad de cuerpos? Supongo que por más experiencia que uno tenga, la muerte sigue despertando un sentimiento especial.

Ante todo, uno recibe un shock porque uno no puede entender cómo zonas tan hermosas y pastorales -el mar es a menudo sinónimo de tranquilidad- en un momento determinado, el paraíso se puede convertir de repente en un infierno.

Y se piensa en cómo puede haber muerto cada uno. Es como una película que a uno le pasa por la cabeza en milésimas de segundos. De cualquier manera, con cada identificación que nuestro equipo hacía, era como que dentro de todo lo horrible y desastroso de la situación, había una felicidad de hacer posible que la familia que perdió a un ser querido pueda llevarlo de regreso a su tierra.

Tuvimos una relación increíble con personas de todas partes del mundo. Identificamos a una chica de Chile, Francisca Cooper, a Jacobo Hazan de México, ayudé a un amigo de una familia de argentinos, el padre y el niño creo que de un año, la familia Talevi y vimos las reacciones de las familias.

Lo más probable, es que la razón de la muerte sean los golpes que una persona puede recibir por la fuerza imponente que implican los miles y miles de metros cúbicos de agua que se caen encima de uno y que lo zarandean contra cualquier cosa que esté alrededor, una pared, una puerta, un árbol
R. Najman

Veíamos los ojos llenos de lágrimas de los familiares, agradeciendo por haberles ayudado a encontrar a sus seres queridos.

Hay muchos casos que uno puede contar. Está el del papá francés con el que estuvimos horas y horas hasta que pudimos descubrir los cadáveres de su esposa japonesa y su hijo francés, muy pequeño. O de dos hermanitos franceses que nos pidió buscar un amigo de la familia que se nos acercó. Finalmente lo logramos. También una pareja de suizos, un canadiense, una irlandesa, varios más. Hicimos identificaciones de personas de 10 países distintos.

Copipi (Todas las imágenes cedidas por el Dr. Najman)
Desolación en la isla de Copipi, Tailandia.

Viajaste como enviado oficial de Israel, pero también te tocaba la fibra latinoamericana ¿verdad?

Sí, varias cosas me tocaron de cerca, más allá de lo que es mi profesión en sí, ayudar a toda persona que se dirigía a nosotras. El caso del muchacho mexicano. Un día fui uno de los únicos que se fue a la Isla Copipi, afectada terriblemente por el Tsunami, si no me equivoco con más de 800 muertos.

Fuimos a buscar básicamente a dos israelíes perdidas. Estuvimos todo el día allí. Estuve revisando todos los cuerpos que encontraba debajo de los escombros, debajo de los árboles y demás. Y en un momento dado, al ver que era médico forense, se me acercó un muchacho que resultó ser un ayudante del embajador de México y empezó a hablar con nosotros para pedir ayuda.

Empezamos a hablar en español y me puse a su disposición para lo que necesiten y para ubicar a quien buscaban y hacer la identificación.

Ese día no encontramos nada. Al otro día no me llamó, pensé que a lo mejor había encontrado por otro lado. Al tercer día dejé varios mensajes en el consulado y en su propio teléfono para saber qué había pasado.

Luego él se puso en contacto con nosotros, nos trajo datos, posibles víctimas que podrían llegar a ser este muchacho y me dije que con todo lo que tengo no me puedo quedar de brazos cruzados.

Del hotel fuimos al templo donde estaban almacenados todos los cuerpos. Con todos los datos, pude finalmente encontrarlo y hacer la identificación de este muchacho. Una alegría, si cabe el término, dentro de tanto dolor.

¿Cómo fue el caso de la chilena, Francisca Cooper?

Yo tenía que encontrarme con el cónsul argentino en Bangkok y yo estaba esperando si aparecía por el hotel donde teníamos nuestra central de operaciones.

Escuché a una gente hablar en español y me acerqué y allí estaba el padre de esta chica Francisca Cooper, la chilena.

Estaba también el cónsul de Chile y creo que también un amigo de la familia. Me acerqué y el padre me dijo que estaba buscando a su hija. De inmediato me ofrecí para ayudarlo en lo que sea. Se ve que la suerte y Dios estuvieron de mi lado. Eso fue el 3 de enero.

El 4 de enero, con todos los datos que me dieron salí a la búsqueda. No aflojé hasta que la encontramos, esa misma noche hicimos la identificación y al día y medio en total pudimos darle la confirmación de que era ella.

Dr. Ricardo Najman (Todas las imágenes cedidas por el Dr. Najman)
En pleno trabajo con una colega de Israel.

Dijiste antes que Dios te ayudó. ¿Uno sale furioso con Dios de algo así?

Creo que ese es un derecho que tiene toda familia que haya perdido a un ser querido de alguna u otra manera. Yo no puedo estar furioso con Dios, aunque no soy creyente. Viéndolo de afuera -muy de afuera, ya que ésto no pasó con ningún familiar mio afortunadamente- creo que Dios sabe por qué hace las cosas.

Pero a pesar de que yo estoy tanto tiempo enfrentándome a la muerte, hay cosas que nunca voy a entender. Las cosas que tienen que ver con Dios, son las que menos se entienden.

¿Te parece que la gente sufrió mucho antes de morir?

Lo más probable, es que la razón de la muerte sean los golpes que una persona puede recibir por la fuerza imponente que implican los miles y miles de metros cúbicos de agua que se caen encima de uno y que lo zarandean contra cualquier cosa que esté alrededor, una pared, una puerta, un árbol.

A pesar de que yo estoy tanto tiempo enfrentándome a la muerte, hay cosas que nunca voy a entender. Las cosas que tienen que ver con Dios, son las que menos se entienden
R. Najman

El golpe es tan grande que uno no alcanza a saber lo que pasó, pierde el conocimiento de forma instantánea.

O se ahoga o no, pero no se da cuenta. La otra posibilidad es que en tanto que uno sea arrastrado por las aguas sin poder reaccionar, se ahoga y en pocos minutos pierde el conocimiento.

Se puede dar cuenta de lo que está pasando, pero apenas pierde el conocimiento, ya no siente más nada. Puede ser una combinación de ambas cosas.

¿A las familias, después de haber perdido a un ser querido, les alivia saber que su familiar no sufrió?

Les alivia mucho, sin duda. Lo vi en las familias aquí después del tsunami y también en Israel, después de los atentados. A gran cantidad de las familias les es muy importante saber qué pasó en el momento que su ser querido falleció. Les produce un gran alivio saber que su familiar no llegó a darse cuenta de lo que estaba pasando en ese instante.

Centro de búsqueda (Todas las imágenes cedidas por el Dr. Najman)
Se montaron diversos centros de búsqueda de personas desaparecidas.

¿Qué es lo más difícil en una situación así, desde el punto de vista profesional?

Fallar. Lo más difícil es tener que volver a casa sin haber completado tu objetivo, que es identificar a todas las víctimas. Pero ésto quizás es un enfoque de demasiada responsabilidad de mi parte, cuestión de carácter.

¿Y desde el punto de vista emocional?

No es fácil sentarte con un papá y decirle "reconocí a tú hija" o "reconocí a tú mujer y a tú bebé", mirarlo directamente a los ojos y ver que se le llenan de lágrimas.

Al fin de cuentas, uno también es un humano y también los ojos de uno se llenan de lágrimas. Y te van a abrazar. Lo que sentí en todos esos momentos cuando confirmaba a los familiares que había hecho la identificación, cuando me abrazaban, me daban la mano y me decían "gracias, gracias, gracias", en todos los idiomas habidos y por haber, era escalofríos.

Sentía en mi cuerpo también satisfacción por haber ayudado en eso, dentro de toda la tristeza de esa situación con tantos muertos.

¿Lloraste alguna vez?

Sí, lloré. Creo que el que no llora no puede sentirse parte profesional de su trabajo, no puede sentirse capaz de decirle a un familiar que reconoció a su ser querido.

No hay que olvidarse de una cosa, que creo que es muy importante. En el momento que le digo a una persona que identifiqué a su familiar, en definitiva soy la última persona que vió a su ser querido, o sea que en cierta medida, lo toman a uno como un puente entre el familiar y su ser querido muerto.

Estuviste en contacto con mucha gente, en momentos especiales. ¿Dirías que en una catástrofe así, dentro de todo el dolor, se descubren aspectos hermosos de la condición humana?

No es fácil sentarte con un papá y decirle "reconocí a tú hija" o "reconocí a tú mujer y a tú bebé", mirarlo directamente a los ojos y ver que se le llenan de lágrimas
R. Najman

En líneas generales, los grandes desastres humanos, sean naturales o de otro tipo, inclusive provocados por el hombre, terminan de alguna manera uniendo a los pueblos, unen a la gente, porque uno da y recibe ayuda.

El equipo israelí hizo la identificación de tantas víctimas que no eran israelíes. Entre ellas estaba inclusive una señora tailandesa de fe musulmana. Hablando con el esposo y su hermana, por medio de una traductora, ellos me preguntaron a mi qué hacía yo y quién era.

Yo dije soy argentino-israelí, judío y que yo sé que ellos son musulmanes. Les dije que en tantos años que yo llevaba trabajando como médico, revisando tantos cuerpos y también de la época en la que operaba, vi que los huesos eran todos iguales y la sangre era igual, que nunca había encontrado diferencia entre uno y otro.

Y dije que por eso me sentía muy feliz, precisamente siendo judío, habiendo identificado a su pariente y habiendo de hecho causado una satisfacción a una familia musulmana.

Fue algo muy emotivo, muy lindo, nos abrazamos, nos dimos la mano muy fuerte, me agradecieron y yo les deseé que no tengan que pasar por este tipo de cosas nunca más.



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