Los cancilleres de varios países de América Latina pidieron al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que no se desentienda de Haití ante el maremoto que azotó al sudeste asiático en diciembre de 2004.
En una reunión ante la ONU, los ministros de Exteriores, instaron a la comunidad internacional a desembolsar los US$ 1.300 millones de ayuda a Haití comprometidos desde el pasado mes de julio.
Los ministros, entre ellos el de Chile, Ignacio Walker, y el de Brasil, Celso Amorín, expresaron su compromiso con Haití y solicitaron el apoyo internacional en los momentos cruciales que atraviesa el país caribeño.
Amorín mostró su preocupación, ya que considera que la catástrofe del maremoto en el sudeste asiático podría dejar en un segundo plano crisis humanitarias como la haitiana.
"Haití ha sufrido en los dos últimos años un verdadero tsunami
económico y social", dijo el canciller brasileño.
Sólo un 10%
Sólo un 10% de la ayuda a llegado a Haití.
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El enviado especial de la ONU a Haití, el diplomático chileno Juan Gabriel Valdés, explicó que solo un 10% de la ayuda prometida ha sido entregada.
En julio de 2004, durante una conferencia de donantes celebrada en Washington, la comunidad internacional se comprometió a ayudar a Haití con cerca de US$ 1.300 millones.
"Esperamos que los donantes mantengan sus compromisos, porque hay un pueblo que está sufriendo", señaló Valdés.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, Carlos Morales Troncoso, también expresó la necesidad de que la comunidad internacional garantice un compromiso a largo plazo
con Haití.